Usar los colores para ahorrar

Usar los colores para ahorrar: un nuevo método de ahorro

La cuesta de septiembre ya pasó y seguro que tu cuenta corriente lo ha sufrido. La vuelta al cole de los niños conlleva una serie de gastos obligatorios, como la compra de material escolar o de ropa y uniformes para el inicio del curso. Si tienes niños, sabrás de lo que te hablamos, ¿a que sí?

Con los bolsillos rotos, otra cuesta importante acecha en el horizonte y es, si cabe, aún peor que la de septiembre. Como te imaginas, estamos hablando de la temible cuesta de enero, en la que seguro tus finanzas vuelven a entrar en shock. Por suerte, hay una posible solución: ¡ahorrar!

El ahorro es fundamental para vivir sin miedo por llegar a final de mes, poder pagar la letra de la hipoteca o simplemente poder tener una vida sencilla sin necesidad de estar constantemente consultando tu cuenta corriente. Sin duda, los ahorradores viven mejor que los no ahorradores. ¿En qué bando te gustaría estar?

En Zaplo sabemos que no es sencillo ahorrar y por ello queremos echarte una mano para que lo consigas. Existen infinidad de métodos para conseguirlo y en esta ocasión te vamos a enseñar uno en particular que nos encanta y nos parece bastante efectivo: el método de los colores. Esto es: usar los colores para ahorrar.

¿Cómo puedo usar los colores para ahorrar?

Puedes ahorrar más si aprendes a usar los colores. Suena infantil, pero no lo es en absoluto. Con el método de los colores ahorrarás dando un toque bonito y visual a algo tan frío e inhóspito como es una simple hoja de presupuestos. Veámoslo por etapas.

El primer paso consiste en crear un presupuesto mensual en el que aparecerán reflejados tus ingresos y tus gastos. ¡No puedes olvidar ni un solo gasto! Puedes ojear en internet y buscar formatos de presupuestos familiares en la web. Existen muchísimos y de todo tipo. O si lo prefieres, diseña el tuyo propio dándole el formato que mejor se adate a tu economía.

A continuación, necesitarás cuatro rotuladores: rojo, naranja, azul y verde. Si has elaborado el presupuesto en una hoja de Excel te bastará con cambiar el color de la letra o del fondo del recuadro. Un color se traducirá en un tipo de gasto. Lo vemos:

  • Color rojo para los gastos fijos, es decir, aquellos gastos que tendremos que pagar sí o sí todos los meses y que son de cuantía importante. Por ejemplo, la hipoteca.
  • Color naranja para los gastos que aún siendo bastante importantes no llegan a ser considerados gastos fijos, pues dentro de no demasiado tiempo podrían (y deberían) desaparecer. Por ejemplo, la mensualidad de la tarjeta de crédito.
  • Color azul para los gastos prescindibles, es decir, aquellos que nos hacen más felices pero cuyas cuantías podríamos reducir e incluso eliminar en algunos casos. Por ejemplo, la factura de telefonía.
  • Color verde para los gastos innecesarios y superfluos. Nos referimos a esos gastos que tenemos pero que podríamos eliminar y no nos supondría ningún trauma. Por ejemplo, la suscripción a HBO que casi nunca utilizamos.

Lo que conseguimos con este método, a parte del efecto visual comentado con anterioridad, es poder apreciar rápidamente y de un solo vistazo en qué se nos va el dinero. Nuestro cerebro es muy listo y asimilará rápidamente la importancia de cada uno de los colores: el rojo se relacionará con peligro y el verde con mayor libertad.

Inconscientemente, cualquier persona tratará de ir eliminando gastos, empezando por los verdes y terminando por los rojos. Es un proceso escalonado y a largo plazo que se traduce en más ahorro cada mes, pues según se reduce o elimina un gasto, el dinero debe pasar automáticamente a ahorro.

¿Te animas a usar los colores para ahorrar durante un par de meses y darnos tu opinión? Estamos seguros de que te va a resultar muy práctico.