usar el crédito con cabeza

Claves para usar el crédito con cabeza

A estas alturas de la vida y con la experiencia de haber sufrido en nuestras propias carnes una terrible crisis financiera hace unos años, todos somos conscientes de lo peligroso que es el crédito si hacemos un mal uso de él. Endeudarnos es fácil, pero salir de la espiral de deuda bastante complicado. Por esta razón, es fundamental que seamos plenamente conscientes de los peligros de la deuda como paso previo a aprender a usar el crédito con cabeza. Te damos las claves para que  consigas sin demasiado esfuerzo.

Aprender a usar el crédito con cabeza

  1. Estudia y fórmate en finanzas. Una buena formación en finanzas es fundamental para evitar cometer errores financieros de bulto. Conceptos como “activo” o “pasivo” deberían ser estudiados desde el primer curso de secundaria. En la actualidad, la economía es una asignatura optativa que puede empezar a estudiarse en 3º de ESO. Si tus años mozos de secundaria ya son historia, no te preocupes. Gracias a internet, las posibilidades existentes para aprender economía son infinitas: blogs como el nuestro, diarios financieros, webs especializadas, multitud de cursos gratuitos… Solo es necesario tener un poco de iniciativa para empezar a crear una base sólida de conocimientos financieros. ¿A qué esperas para empezar?
  1. Aprende a ahorrar. Puede parecer una contradicción, pero es fundamental que sepas planificar tus ahorros antes de acceder al crédito. Si tienes la capacidad de ahorrar un poco de dinero cada mes, demuestras madurez financiera. Si no la tienes, quizás las deudas podrían hacerte más mal que bien a largo plazo. No olvides que ahorrar es la forma más sencilla de devolver el dinero que hemos pedido prestado.
  1. Planifica tus metas de consumo. Comprar a lo loco o de forma compulsiva no es una actitud responsable. Es cierto que nos pueden surgir imprevistos en forma de gastos inminentes, como la reparación del automóvil, pero la mayoría de los gastos pueden ser previstos con varios meses de antelación. Debemos ser capaces de planificar nuestras metas de consumo para no acostumbrarnos a utilizar el crédito cada vez que necesitemos financiación. En el caso de deudas de importe elevado, como una hipoteca, es más importante aún si cabe la planificación a largo plazo.
  1. Estudia todas las formas de financiación posible. Mucha gente se acostumbra a una forma de financiación en concreto y no se plantea utilizar ninguna otra, por simple comodidad personal. En este sentido, las tarjetas de crédito suelen ser el método de acceso al crédito más sencillo y rápido que existe, aunque también es el más peligroso y uno de los más caros. Préstamos al consumo, préstamos a estudiantes, préstamos hipotecarios, créditos bancarios, arrendamientos financieros (leasing), las mencionadas tarjetas de crédito, microcréditos… Las opciones de financiación son infinitas y cada una de ellas implica unos plazos de devolución y unos tipos de interés concretos.

Es fundamental conocer el funcionamiento de todos estos vehículos de financiación existentes antes de decantarnos por uno en concreto. En este sentido, desde Zaplo, te ofrecemos toda la información que necesites sobre nuestros préstamos, de hasta 800 euros, y que podrás solicitar en apenas un par de clics.