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Síntomas de que las cosas empiezan a ir mal en tu empresa

La pasada crisis económica se llevó por delante a muchas empresas. Por suerte, la hecatombe ya pasó. El mercado laboral se ha estabilizado y el empleo crece, pero eso no quita que algunas empresas aún lo pasen mal y tengan apuros para cuadrar cuentas y presentar resultados positivos. Quizás tu empresa se encuentra en una situación delicada y aún no te has dado cuenta. Una bajada de ventas puntual, un problema de pago este mes… Parecen problemas esporádicos, y quizás lo sean, pero también pueden ser indicios de que las cosas van a comenzar a ir realmente mal.

Siete señales en tu empresa que deberían preocuparte

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  1. Demasiadas reuniones en las altas esferas.

Un síntoma inequívoco que que algo va mal es cuando en la cumbre de la empresa empiezan a sucederse las reuniones. Si día sí y día también los jefes se encierran en un despacho, eso solo puede significar que no hay capacidad de resolver un problema. Las caras son el espejo del ama, fíjate en las de tus superiores al salir.

  1. Tensión entre departamentos o entre empleados.

De una forma u otra, el mal rollo general de una empresa termina afectando a sus empleados. Si en tu empresa siempre ha habido un buen ambiente laboral pero en los últimos meses la tensión entre compañeros ha ido a más, empieza a preocuparte. Las críticas, los rumores, las especulaciones y las intrigas son la señal de que la temperatura corporal de la entidad sube por encima de 37 grados.

  1. Los más valientes abandonan el barco.

Dice el refrán que cuando las barbas de tu vecino veas cortar, pongas las tuyas a remojar. La salida de compañeros de tu empresa hacia otros venideros es otra clara señal de que el barco se hunde. Si ese compañero que se va es un veterano de guerra, más preocupante aún.

  1. Pérdida de un buen cliente.

Hay clientes que se convierten en parte de la empresa. Llevan tantos años trabajando con nosotros que resultaría raro verlos marchar. Pero algunos se marchan. Quizás han encontrado algo mejor en la competencia o quizás lo que ofrecemos ya no es lo que era. En cualquiera de los casos, si un cliente importante pide el divorcio más vale analizar los motivos.

  1. La gráfica de facturación da que pensar.

Si tienes acceso a un archivo de Excel con la facturación de tu empresa en los últimos años, observa las posibles situaciones: que la facturación crezca mes a mes sería lo natural; si se estabiliza deberíamos preocuparnos un poco; y si va a menos, alerta roja en toda regla. Analiza la tendencia histórica (4 o 5 últimos años) y compárala con la actual (últimos 12 meses). ¿Ves algo raro? Los números nunca mienten.

  1. Se aplazan o fraccionan pagos importantes.

Cuando una empresa pide un aplazamiento de un pago importante, como el IBI, o fracciona otros, como los cargos de la Seguridad Social o el IRPF de los empleados, mal asunto. La única lectura posible es que no hay liquidez suficiente y que está tratando de financiar gastos corrientes con el poco cash que le queda en el banco.

  1. Se retrasa el pago de las nóminas.

Si siempre has cobrado tu nómina puntualmente el día 3 de cada mes y, de repente, la transferencia te llega el 7, tal vez ha sido un descuido o tal vez las cosas están peor de lo que tú creías. Si el retraso se repite o va a más (el mes siguiente cobras el 11, por ejemplo), ve buscando un plan b porque todo apunta a que el Titanic se hunde a gran velocidad.

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