autónomos

Ser o no ser autónomos, esa es la cuestión

Hay una gran leyenda negra detrás de los trabajadores autónomos. Que si pagan mucho dinero cada mes, que si ningún banco les concede préstamos, que si están siempre trabajando… Tanto es así que hay quién recomienda crear una sociedad antes que hacerse autónomo.

Pero ¿qué hay de cierto y qué de leyenda tras estas opiniones tan sesgadas? En Zaplo queremos ayudarte a tomar la decisión correcta sobre si convertirte o no en autónomo. Para ello hemos recopilado las ventajas e inconvenientes de este tipo de empresa.

Ventajas de los autónomos

Las principales ventajas de ser autónomo son cuatro:

1º. Es la forma más rápida de crear un negocio.

Hacerse autónomo es la forma más fácil y rápida de emprender una actividad. Los Puntos de Atención al Emprendedor (PAE) te permiten hacer los trámites online solo presentando el Documento Único Electrónico (DUE). En 48 horas como mucho puedes ser autónomo.

2º. Pocos trámites previos a la constitución.

La constitución del autónomo también es muy sencilla. Lo mínimo es darse de alta en la Seguridad Social y en Hacienda. También necesitarás una licencia de apertura si tu negocio es físico. No hay mucho más papeleo.

3º. Tienes el control total de la empresa.

El autónomo y su empresa forman una unidad. No hay socios ni inversores por lo que tendrás el control absoluto de tu empresa y podrás tomar las decisiones que consideres oportunas sin que nadie más tenga que autorizarlas.

4º. La fiscalidad es muy sencilla.

Un autónomo solo tiene que pagar el Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF), que grava la base imponible de cada factura; y el Impuesto sobre el Valor Añadido, que recae sobre el consumidor final y no sobre el autónomo. Este último solo actúa como intermediario entre el consumidor y Hacienda.

Inconvenientes de los autónomos

Pero no todo es alegría en esta huerta. Ser autónomo también conlleva algunos inconvenientes que a continuación te resumimos:

1º. La responsabilidad ante las deudas es ilimitada.

Los empresarios autónomos asumen una responsabilidad ilimitada ante las deudas frente a terceros. Esto significa que responderán con sus bienes presentes y futuros de dichas deudas. El riesgo que asumen hipotecando sus vidas es, como vemos, bastante elevado.

2º. Puede llegar a pagar más impuestos que si fuese una sociedad.

Si la facturación del autónomo es elevada podría terminar pagando más impuestos que si fuese una sociedad. Por norma general, esta es la principal razón por la que la mayoría de los autónomos se convierten en sociedades cuando sus beneficios anuales superan los 45.000 euros.

3º. Puede parecer poco profesional.

Para una sociedad limitada o para una sociedad anónima es más fácil presentarse ante un gran cliente, ante la Administración Pública o ante una entidad financiera que para un autónomo. Aún sin serlo, el autónomo puede parecer menos profesional.

4º. Es fácil mezclar la vida profesional con la vida personal.

Sin la disciplina adecuada, un autónomo puede llegar a confundir su vida personal con su vida profesional: jornadas laborales maratonianas, discusiones de pareja por culpa del estrés, economía familiar y economía del negocio en la misma cuenta corriente….

5º. La inercia es abarcarlo todo.

Es común referirse al autónomo como a un hombre orquesta que igual te hace una venta por teléfono que cierra la contabilidad o diseña una campaña publicitaria en Adwords. Por inercia (y por necesidad) la mayoría de los autónomos tienen que hacer frente a todo lo que tenga que ver con su empresa. Raro es el que delega.

¿Pesan más las ventajas o los inconvenientes? Se aceptan opiniones.

boton zaplo blog