Seguros de vida

Seguros de vida, ¿merecen la pena?

Si eres medianamente joven, seguro que te resulta muy desagradable pensar en que pueda pasarte algo grave. Por ejemplo, un accidente que te deje inválido en una silla de ruedas, o peor aún, que te mueras. Sin embargo, la posibilidad de que una desgracia de este tipo ocurra no es descabellada. Hablemos de seguros de vida.

Un seguro de vida no puede evitar que pasen estas cosas, nadie puede hacer eso, pero al menos ayuda a mitigar las consecuencias en el plano económico de una tragedia de esta magnitud. Te lo explicamos enseguida.

¿Cómo funcionan los seguros de vida?

Un seguro de vida es un producto financiero diseñado para dar tranquilidad. Su finalidad es cubrir riesgos que puedan afectar de forma grave a la salud de las personas, como la muerte o la incapacidad, y se utiliza para dejar cubiertas las necesidades de la familia u otros beneficiarios en el caso de que nos ocurra alguno de estos infortunios.

Para ser más precisos, los seguros de vida cubren riesgos de dos tipos, en función de lo que contratemos en la póliza: por un lado, el riesgo base, que es el fallecimiento del asegurado por cualquier causa; y por otro, los riesgos adicionales, que son riesgos extraordinarios que podemos cubrir incluyéndolos en la póliza (por ejemplo, la incapacidad permanente y/o absoluta por un accidente de tráfico o una enfermedad grave).

Porque piénsalo con la cabeza fría. Mueres de forma inesperada dejando a tu pareja con un trabajo precario y con dos hijos pequeños a los que criar, además de una hipoteca y la carga económica típica de cualquier familia española. ¿No sería buena idea dejar sus espaldas cubiertas con un seguro de vida?

Un seguro tipo podría incluir una garantía por fallecimiento de 250.000 euros, que seguro daría un respiro a tu familia; o una garantía adicional de 60 euros diarios por incapacidad temporal a causa de un accidente del asegurado, ideal para afrontar gastos mientras estás fuera del mercado laboral.

¿Merece la pena contratar un seguro de vida?

La vida da muchas vueltas y es imposible saber qué nos deparará el futuro. Los seguros de vida mitigan esta incertidumbre y permiten que podamos cubrir situaciones difíciles que tal vez nunca sucedan, pero que de ocurrir pondrían patas arriba la economía doméstica de cualquier familia.

Contratar un seguro de vida puede merecer la pena o no en función de nuestra situación familiar y personal. Si estás soltero y sin cargas familiares, tal vez pienses que no es imprescindible, ya que no hay nadie que dependa económicamente de tus ingresos. Pero piensa una cosa, en caso de que sufras una incapacidad, ¿podrá afrontar tu familia la carga económica? Porque alguien tendrá que hacerse cargo de tus cuidados, ¿verdad? Quizás un seguro de vida habría ayudado.

Si por el contrario has formado una familia y tienes personas a tu cargo, entonces es muy recomendable contratar un seguro de este tipo. Como te explicábamos en el ejemplo de más arriba, más vale que tu familia tenga las espaldas cubiertas en caso de que te ocurra una desgracia.

Uno de los principales atractivos de los seguros de vida es que sus precios no son prohibitivos, por lo que la mayoría de las familias pueden permitírselo. No obstante, su precio será mayor o menor en función del capital que aseguremos y de las coberturas que contratemos. Antes de contratar uno, usa comparadores y lee bien la letra pequeña.

 

Si necesitas una ayudita extra, en Zaplo podemos ofrecerte un préstamo rápido de hasta 2.500 euros (800 si es la primera vez que lo solicitas) a devolver de forma flexible y en cómodos plazos. Es muy sencillo y solo te tomará diez minutos. ¡Apenas hay papeleo!

boton zaplo blog