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Cómo saber qué impuestos vas a pagar por tu inversiones

Como te puedes imaginar, estás obligados a tributar ante Hacienda por los beneficios que obtengas con tus inversiones. Precisamente uno de los errores más habituales de los inversores novatos es hacer el cálculo de la rentabilidad de su inversión sin tener en cuenta los impuestos.

La fiscalidad es una variable determinante que todo inversor debe tener en cuenta a la hora de decantarse por un producto financiero u otro. Hay inversiones que en apariencia son muy golosas pero que esconden una carga fiscal enorme. Y otras con tasas de retorno más modestas pero con numerosas ventajas fiscales.

Productos por los que pagarás menos impuestos

Entre los productos financieros con mejor fiscalidad están los fondos de inversión y los planes de pensiones. Con los primeros se puede evitar el pago de impuestos si las ganancias generadas se reinvierten en ese u otro fondo. Sólo se rendirá cuentas ante Hacienda en el momento del reembolso final del dinero.

En cuanto a los planes de pensiones, a pesar de que son un producto financiero con mucha letra pequeña, solo se pagan impuestos en el momento del rescate. También se pueden pasar los ahorros de un plan de pensiones a otro sin tributar. Otra de sus grandes ventajas es que permiten desgravar en la declaración de la renta.

La venta de acciones y el cobro de dividendos

En el caso de que inviertas en bolsa, las plusvalías generadas con la venta de acciones tributan como rentas del ahorro, ya que se consideran rendimientos del capital mobiliario. Esto significa que el pago de impuestos no se lleva a cabo en el momento en que se produce la ganancia, sino al hacer la declaración de la renta.

El tipo de interés que afecta a la fiscalidad del ahorro está en función del rendimiento del producto: si las ganancias no superan los 6.000 euros, pagarás un 19% de impuestos; para ganancias entre 6.000 y 50.000 euros, el tipo impositivo es el 21%; y si las ganancias superan los 50.000 euros, pagarás un 23%.

Para entenderlo, nada mejor que un ejemplo. Si compras 100 acciones a un precio de 10 euros cada una, el valor de la operación es de 1.000 euros. Si todo va bien y los títulos aumentan su valor, tal vez consigas venderlos por el doble de lo que te costaron, es decir, por 2.000 euros. En este caso la plusvalía es del 100% (sin impuestos).

Como la ganancia bruta es inferior a 6.000 euros, pagarás un 19%. Así, de los 1000 euros de ganancia, la Agencia Tributaria se quedará con 190 euros y tú tendrás una ganancia neta de 810 euros.

La escala impositiva que te hemos descrito es progresiva, lo que significa que si obtienes una ganancia de 60.000 euros, por los primeros 6.000 euros pagarás un 19%, por los 44.000 siguientes un 21% y por los últimos 10.000 un 23%.

El cobro de dividendos, pese a que se considera un rendimiento del capital, también tributa con la misma escala que acabamos de describir para las rentas del ahorro: 19% hasta los 6.000 euros, 21% de 6.000 a 50.000 euros y 23% a partir de 50.000 euros.

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