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Cómo volver a la rutina ahorradora en invierno

Después de unas largas vacaciones, o al menos intensas, ha llegado la hora de volver a la rutina ahorradora. El verano en España es la estación perfecta para pasear, viajar, disfrutar de la familia y amigos y, en definitiva, gastar dinero en ocio. ¡No te sientas culpable por ello! Es normal que con el buen tiempo nuestro espíritu ahorrador entre en crisis.

El merecido descanso veraniego nos sirve para desconectar de las preocupaciones laborales de nuestro día a día pero también supone un incremento importante de nuestros gastos diarios. Por ello, con el mes de septiembre ya en el retrovisor y con la necesidad de volver a poner en orden nuestras finanzas personales, a continuación analizaremos cómo volver a la rutina ahorradora en invierno.

Volver a la rutina ahorradora es fácil si sabes cómo

El primer paso antes de estabilizar nuestras cuentas es que pararnos a reflexionar sobre nuestra situación actual. Siéntate frente a tu ordenador un rato y haz un balance sobre tu economía doméstica. ¿Cuánto dinero teníamos el 1 de julio? ¿Cuánto tenemos el 30 de septiembre? ¡No entres en pánico al conocer las cifras!

Sería interesante que intentases categorizar los gastos: vacaciones, restaurantes, viajes a la playa, ropa… No vas a resolver el problema del gasto veraniego con esto, pero sí serás consciente de en qué has gastado exactamente tu dinero. Esto te permitirá ganar madurez financiera para abrocharte el cinturón este invierno.

Una vez tenemos claro en qué hemos gastado nuestro dinero, si queremos volver a la rutina ahorradora necesitamos contar con un plan de ahorro consistente. Para ello, la elaboración de un presupuesto mensual puede ser una herramienta fantástica.

Con el listado de ingresos y gastos mensuales frente a nosotros, a ser posible en forma de tabla de Excel, tendremos una información completa sobre la situación financiera a la que tenemos que hacer frente. No olvides incluir la hipoteca, la mensualidad del coche, los recibos domiciliados (teléfono, electricidad, teléfono…), otros gastos variables como alimentación o gasoil y los seguros, si es que se aproxima el vencimiento de alguno de ellos.

La difícil tarea de reducir gastos

Los siguientes pasos son los más simples y complicados a la vez: ahorrar y reducir gastos. Si queremos aumentar nuestra capacidad de ahorro y, con ello, nuestra independencia financiera, deberíamos hacer ambas cosas simultáneamente.

Para empezar a ahorrar basta con solicitarle a nuestro banco que nos abra una cuenta de ahorro y programar una transferencia bancaria a la misma todos los días 1 de cada mes. Lo recomendable es que el porcentaje de ahorro sobre tus ingresos sea de al menos el 10%, más si es posible.

La reducción de gastos, mientras tanto, es bastante más personal. Cada persona tiene una capacidad de reducción de gastos particular, si bien suelen existir unas partidas más propensas a recortes, como las domiciliaciones de algunos recibos (telefonía, internet…).

También es importante revisar qué gastos son prescindibles y podemos eliminar sin que esto nos suponga un problema. Por ejemplo, la cuota del gimnasio a la que apenas vamos y que podemos sustituir por practicar deporte al aire libre.

Si aplicas estos consejos estamos seguros de que tus finanzas personales se pondrán en forma y ganarán músculo tras un verano muy gastoso. ¡Ánimo!