Renta fija y renta variable

Renta fija y renta variable: todo lo que necesitas saber

Por fin has conseguido ahorrar un poco de dinero y estás dispuesto a invertirlo para que este comience a trabajar para ti. Como ya sabes, el interés compuesto puede hacer que tu dinero crezca sin que tú tengas que hacer nada, pero para ello has de tener muy claro en qué productos quieres depositar tus ahorros. El primer paso que debe dar una persona que quiera diversificar sus inversiones es aprender las diferencias entre renta fija y renta variable. Las ideas preconcebidas de que la renta fija está exenta de riesgos y de que la renta variable es muy peligrosa, son erróneas. Para desmontar estos mitos, a continuación te explicamos todo lo que necesitas saber sobre renta fija y renta variable.

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Principales diferencias entre renta fija y renta variable

Qué es la renta fija

Las principales características de la renta fija son dos: su reducido riesgo y su rentabilidad conocida de antemano. Una persona que invierte en títulos de renta fija sabe que cada cierto tiempo recibirá unos intereses y que al vencimiento se le devolverá el capital. Es decir, con la renta fija sabremos de antemano qué cantidades recibiremos y en qué momento.

Según el emisor de la misma hemos de diferenciar entre renta fija pública, emitida por Estado, Comunidades Autónomas y demás organismos públicos con el objetivo de financiar sus gastos; y renta fija privada, emitida por empresas que amplían capital porque necesitan financiación externa.

Las Letras del Tesoro, los Bonos y las Obligaciones del Estado son renta fija pública. Mientras tanto, los pagarés de empresa, las obligaciones subordinadas, las cédulas hipotecarias y las titulaciones hipotecarias son algunos ejemplos de renta fija privada.

Las inversiones en renta fija pueden ser a corto plazo, con vencimientos inferiores a 18 meses, como las Letras del Tesoro o los Pagarés de empresas; o a medio y largo plazo, como los bonos y obligaciones del Estado o de las empresas privadas. Las primeras tienen gran liquidez pero poco rentabilidad, mientras que las segundas son menos líquidas pero ofrecen rentabilidades más suculentas.

Es importante tener claro que la renta fija no es tan segura como pueda parecer. Todos los productos de inversión conllevan riesgos, y este no es una excepción. Por ejemplo, siempre existe el riesgo de que la entidad que emite los títulos quiebre y no devuelva el dinero a sus inversores. También está el riesgo de que el interés que percibamos esté por debajo del precio oficial del dinero y ello nos haga perder poder adquisitivo.

Qué es la renta variable

A diferencia de la renta fija, esta ofrece a los inversores la oportunidad de obtener unos beneficios mucho mayores por la inversión, aunque también los riesgos que se asumen son mayores, ya que no está garantizada ni la recuperación de la inversión ni la rentabilidad de la misma. También puede ocurrir que la rentabilidad sea negativa y que el inversor pierda el dinero invertido.

Normalmente, al hablar de renta variable nos referimos a las acciones de las empresas que cotizan en bolsa. Dado que es imposible saber cómo evolucionarán estas con el paso del tiempo, también es imposible conocer la rentabilidad de nuestra inversión.

Con las inversiones en renta variable el precio de las acciones varía cada día debido a factores políticos, sociales, estructurales… Por ejemplo, la crisis independentista de Cataluña está teniendo como consecuencia que muchas empresas que cotizan en Bolsa huyan a otras comunidades autónomas. ¿El motivo? Evitar que el precio de sus acciones se hunda por la incertidumbre y así evitar que sus accionistas pierdan dinero.

La forma más habitual de acceder al mercado de renta variable es a través de los fondos de inversión, que son instrumentos de ahorro formados por un gran número de inversores que depositan su dinero en activos de distintas compañías buscando diversificar la inversión y de esta forma minimizar riesgos.

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Nuestro consejo, ya se trata de renta fija o de renta variable, es que antes de invertir busques a un asesor independiente que te aconseje cuáles son los productos de inversión que mejor se adaptan a tu perfil de riesgo.