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Quiero convertirme en freelance, ¿por dónde empiezo?

Hay gente se siente hastiada por su trabajo actual. El desplazamiento en coche a la oficina, los atascos, aguantar a un jefe impertinente y el almuerzo recalentado del tupper no ayudan a que un trabajo sea épico. Los más valientes se plantean dar un giro de 180 grados a su vida y convertirse en freelance. El problema es que no saben por dónde empezar.

Si te sientes identificado con lo que decimos y estás dispuesto a retomar las riendas de tu vida, quizás este artículo que tienes delante pueda aclararte las ideas. Antes de convertirte en un trabajador freelance debes tener una hoja de ruta bien definida. Te damos algunas ideas.

HOJA DE RUTA PARA CONVERTIRTE EN FREELANCE

1º. Ahorra mientras sigues en tu trabajo actual.

No te lances al vacío sin paracaídas. La mayoría de la gente piensa que para comenzar el desafío emprendedor debe abandonar su trabajo actual e invertir todo su tiempo y todo su esfuerzo en el nuevo proyecto. Nada que ver con la realidad. Ni se te ocurra dejar tu trabajo actual. O al menos, no de momento.

Debes seguir trabajando en tu empresa durante las cinco etapas que describiremos en este artículo. En ese tiempo has de reducir tus gastos y ahorrar lo máximo posible. Necesitas disponer de un fondo de emergencia que te permita mantener tu nivel de vida actual hasta que tu Plan B comience a generar ingresos.

2º. Decide en qué sector puedes aportar valor.

Debes tener muy claro en qué te quieres especializar. Busca un sector donde seas especialista, en el que puedas aportar valor y que te apasione. Lo ideal es partir con un poco de experiencia: conocer el mercado, la competencia, el cliente objetivo, las tarifas… No tomes la decisión a la ligera porque podrías cometer el error de elegir una profesión poco rentable o en la que quizás nunca llegarás a ser feliz.

3º. Elige un nombre para tu marca y créala.

Si tienes claro lo anterior, comienza el branding. Una de las tareas más difíciles cuando estás empezando es elegir un nombre para tu marca personal. O no te gusta ninguna o la que te gusta ya está pillada. Sabemos que no es desesperante pero debes dedicar todo el tiempo necesario a este punto. Cuando todo lo demás esté hecho, tu marca será lo que quede. Tu marca serás tú.

4º. Decide tu tarifa.

Es el momento del pricing, es decir, de decidir el precio al que vas a vender tu trabajo. Para saber cómo está el mercado lo más fácil es consultar a Google. Él tiene la respuesta a todas tus dudas. Pero si no termina de convencerte lo que ves, busca a varios especialistas del sector y pregúntales directamente por sus tarifas. Puedes hacerte pasar por un cliente para que no te engañen. Piensa también que el precio es algo que puedes modificar con el tiempo: según cómo evolucionen tus ventas podrás subirlo o bajarlo.

5º. Sal a buscar clientes.

Ya tienes el negocio montado y toca buscar clientes. Puedes empezar por el family, friends and fools. En ese pequeño grupo podrás captar a tus primeros clientes, los llamados beta tester. Más adelante, y con tu cliente objetivo ya bien definido, deberás utilizar todos los medios a tu alcance para vender lo máximo posible: Adwords, Facebook Ads, mailing, redes sociales… Hay mucho mar donde pescar.

Durante todo este proceso de convertirte en freelance te sentirás sobre lo que muchos denominan la montaña rusa del emprendedor, que hará que intercales momentos de euforia con otros de verdadera frustración. Mantén el foco y no pierdas la motivación en ningún momento. Los resultados llegarán con el tiempo.

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