sueldo Nescafé

¿Qué harías si te tocara el sueldo Nescafé?

Hoy es un buen día para soñar despiertos. Imagina que te toca el sueldo Nescafé. Ya sabes, esa promoción que ofrece la marca de café que consiste en un sueldo de 2.000 euros al mes para toda la vida. Suena genial, ¿no te parece?

¿Quién le haría ascos a un ingreso fijo de 2.000 euros mensuales a cambio de no hacer nada? Y encima, ¡para toda la vida! Sin lugar a dudas, las personas agraciadas con este premio pueden considerarse afortunadas. ¿Qué harías tú si fueses una de ellas?

La letra pequeña del sueldo Nescafé

Vamos a bajarnos de las nubes un momento, a sacar la calculadora y a hacer algunos números sencillos. Lo primero que debemos tener en cuenta es que 2.000 euros es el sueldo bruto, al que hay que descontarle sus impuestos correspondientes. ¿O qué te pensabas, que Hacienda no se llevaría su parte?

Si consideramos un tipo impositivo cercano al 25%, la paga vitalicia mensual se reduciría en una cuarta parte, por lo que terminarías ingresando alrededor de 1.500 euros cada mes. Que oye, no está nada mal, pero seguro que es bastante menos de lo que te imaginabas.

El segundo factor a considerar tiene que ver con la coletilla para toda la vida. Si una persona gana el sorteo con solo 30 años de edad y se muere a los 80, habrá cobrado los 1.500 euros mensuales durante 50 años. Pero… ¿crees que ese dinero valdrá dentro de 50 años lo mismo que vale hoy? La respuesta es no.

“Hola, me llamo inflación y vengo a reducir tu capacidad adquisitiva”.

La temida inflación es la responsable de que el dinero valga menos según pasa el tiempo, por lo que con los 1.500 euros del premio cada vez podrás comprar menos cosas. Al cabo de 20 o 25 años lo más probable es que el valor real de ese dinero sea del 50%. Y en 50 años… dinero del Monopoly, o casi.

Qué hacer y qué no hacer con el sueldo Nescafé

El sueldo Nescafé es fantástico y si nos lo ofreciesen diríamos que sí sin pensarlo dos veces, pero hay que tener los pies en la tierra y ser conscientes en todo momento de lo que debemos y no debemos hacer con él.

Si crees que podrás dejar tu trabajo y jubilarte siendo joven, sentimos decirte que no deberías hacerlo. Aunque hoy te parezca factible, ya has visto como la inflación podría complicar los números en el futuro.

Si decides conservar tu trabajo (recomendable), tampoco deberías incrementar tus gastos de forma exponencial, por ejemplo, comprándote un coche muy caro o hipotecándote con la casa de tus sueños.

Desafortunadamente, es muy habitual entre las personas con poca formación financiera aumentar su nivel de gastos según aumenta el de ingresos. La mayoría de las veces estas personas acaban en bancarrota.

Nuestro consejo es que mantengas tu nivel de vida prácticamente igual que antes de que te tocase el premio. Puedes darte algún capricho de vez en cuando, faltaría más, pero sin perder la cabeza.

¿Y qué hacer con ese sueldazo extraordinario que antes no tenías? Pues muy sencillo: invertir. Pon tu dinero a trabajar para ti y benefíciate de la acción a largo plazo del interés compuesto.

Si consideramos un tipo de interés medio del 5% anual, lo cual es bastante conservador, los 1.500 euros mensuales se convertirán en 237.700 euros al cabo de 10 años, en 625.000 a los 20 años y en casi 1 millón de euros a los 25.

¿No te parece esta alternativa mucho más interesante que la de dejar tu trabajo y permitir que la inflación te haga cada vez más pobre?

 

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