ley de segunda oportunidad

¿Qué es la ley de segunda oportunidad?

La «Ley de Mecanismo de Segunda Oportunidad, Reducción de la Carga Financiera y Otras Medidas de Orden Social», es también conocida como «Ley de Segunda Oportunidad».

Con esta ley se pretende liberar a las personas particulares o pequeños empresarios cuando estos fracasen en la puesta en marcha de sus negocios y no pueden cumplir con las deudas que hayan contraído. Esta ley supone un camino legal ante esta situación.

La Ley 25/2015, o más conocida como Ley de Segunda Oportunidad, entra en vigor el 30 de julio de 2015 con el objeto de dar una segunda oportunidad a los emprendedores o personas físicas que hayan fracasado a nivel personal o económico y por tanto hayan generado deudas.

¿Quién puede beneficiarse de la ley de segunda oportunidad?

Pueden beneficiarse de la Ley de Segunda Oportunidad aquellos particulares y autónomos cuyas deudas no sean superiores a los 5 millones de euros. Además, deben tener un retraso en el pago de las obligaciones contraídas con las arcas públicas de 3 meses y no abonar facturas durante un periodo continuo de tiempo a ningún operador.

La persona sobre la que recae la deuda tiene que ser insolvente, es decir, tiene que serlo de buena fe y que la situación de impago no venga derivada de una causa forzada, que la persona haya intentado hacer frente a sus deudas o haya intentado llegar a un acuerdo con sus acreedores mediante un plan de pagos y que no haya incurrido en un delito económico.

¿Cuáles son los requisitos que hay que cumplir?

El primer paso es que el deudor alcance un acuerdo a nivel extrajudicial con sus acreedores. Durante este proceso (llevado a cabo bajo la tutela de un juez) el emprendedor tendrá la posibilidad de liquidar sus bienes con el fin de abonar las deudas a las que pueda hacer frente o, en su defecto, hacer frente a dichas deudas pactando un calendario de pagos.

Para que el acuerdo sea válido, la Ley de Segunda Oportunidad establece una serie de condiciones:

  • Que el deudor haya propuesto a sus acreedores un calendario de pagos para saldar las deudas y un plan de viabilidad (el plazo para saldar las deudas no podrá superar los 10 años).
  • Que el emprendedor compense mediante la cesión de bienes no necesarios para ejercer su actividad profesional o con acciones de su compañía a los acreedores. Para estos dos casos, el valor de las acciones o los bienes tiene que ser igual o inferior a la cantidad que se adeuda.

Además, durante el concurso de acreedores voluntario, el juez puede exonerar al emprendedor de sus deudas en función de 2 condiciones: que el deudor no tenga activos ni dinero y que este haya obrado de buena fe.

¿Crees que esta ley puede ser una segunda oportunidad real para aquellas personas a las que sus negocios no le hayan salido bien o simplemente se quedará en un buen propósito de la administración? Danos tu opinión.

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