umbral de rentabilidad

¿Qué es el umbral de rentabilidad?

Una de las preguntas más importantes que tienes que hacerte si estás pensando en montar un negocio es: ¿a partir de cuándo voy a empezar a obtener beneficios? O lo que es lo mismo, ¿cuánto necesito vender para empezar a ganar dinero? Hablemos del umbral de rentabilidad.

Conocer este dato es fundamental en cualquier empresa. No importa si vendes manzanas, muebles, televisores o helicópteros. Todo empresario tiene que saber a partir de cuántas unidades vendidas los ingresos que genera su negocio son superiores a los gastos y, por tanto, obtiene beneficios.

El umbral de rentabilidad es el concepto económico que da respuesta a esta pregunta. También se le conoce como punto muerto o punto de equilibrio e indica la cantidad de producción vendida a partir de la cual un negocio comienza a tener beneficios.

¿Cómo calcular el umbral de rentabilidad?

Si te dedicas a la prestación de servicios el cálculo es bastante sencillo. Lo único que tendrías que hacer es sumar tus gastos del mes y estimar cuántos servicios tienes que prestar para que tus ingresos superen esa cifra.

Por ejemplo, si eres abogado y tus únicos gastos son la cuota de autónomo y el alquiler del despacho, por ejemplo, 600 euros mensuales, en cuanto tu facturación supere el importe de ambos gastos, estarás en cifras positivas.

Sin embargo, si tu actividad consiste en la venta de productos, el cálculo del umbral de rentabilidad es un poco más complejo.

Una empresa necesita maquinaria, instalaciones, mobiliario… para realizar la producción, es decir, unos factores fijos. Pero además, incurrirá en otros costes variables, como la electricidad o la materia prima, que aumentarán a medida que aumenta la producción.

Los gastos fijos son los que se repiten de forma periódica todos los meses, independientemente de que se venda más o se venda menos. Por ejemplo, el alquiler del local, la seguridad social, los sueldos del personal o la cuota a la gestoría.

Los gastos variables, mientras tanto, son aquellos que aumentan a medida que se produce más. Se les considera variables porque fluctúan en función del número de unidades vendidas. Por ejemplo, la electricidad, la materia prima, el consumo de agua…

Para calcular el umbral de rentabilidad se tienen en cuenta tanto los gastos fijos como los variables, y además se parte de un precio determinado de venta.

Lo llamaremos Q* y su fórmula es la siguiente:

Q* = CF / (P – Cvu)

Donde:

  • CF: Costes Fijos
  • P: Precio de venta
  • Cvu: Coste variable unitario

Calcular los costes fijos es muy fácil: solo tienes que sumar todos los gastos fijos que tengas en tu negocio, como el alquiler, los sueldos, los seguros… Te recomendamos que calcules los costes fijos mensuales prorrateando los que sean anuales, así el umbral tendrá mucho más sentido.

Cvu es el coste variable de cada unidad de producto que fabriques. Para calcularlo tendrás que dividir el total de tus costes variables mensuales entre el número de unidades que has producido ese mes.

Ejemplo de umbral de rentabilidad

Si los costes fijos de tu empresa son 750.000 euros, los costes variables de cada unidad son 220 euros y el precio de venta es de 270, la fórmula quedaría así:

Q* = 750.000 / (270 – 220) = 15.000 uds.

Si vendieses 15.000 unidades, tus ingresos y tus gastos mensuales serían iguales y, por tanto, no tendrías ni beneficios ni pérdidas. A partir de 15.000 unidades vendidas generarías beneficios, pero si vendieses menos incurrirías en pérdidas.

Como ves, el umbral de rentabilidad de un negocio es muy importante y ofrece una información que cualquier empresario debería conocer. La viabilidad de toda empresa pasa porque esta cifra tenga sentido y pueda ser alcanzada.

 

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