priorizar gastos

Como priorizar gastos y no morir en el intento

Es absolutamente imposible que consigas controlar tus gastos y ahorrar si no sabes en qué te gastas tu dinero. Por tanto, lo primero que debes averiguar es cuáles son esos gastos. Puedes usar bolígrafo y papel, una hoja de cálculo o aplicaciones como Fintonic o Spendee. Elijas el medio que elijas, el objetivo es saber por dónde se va el dinero y empezar a priorizar gastos YA.

Hay quién prefiere apuntar el gasto justo en el momento en que se produce. Para otras personas es más fácil esperar a final del día y apuntar todos los gastos juntos. También hay quien guarda los tíckets a diario y una vez a la semana o cada quince días los anota. Hazlo de la forma que te resulte más cómoda.

Para organizar los gastos lo más sencillo es clasificarlos por categorías. Usa el sentido común. Por ejemplo: vivienda, supermercado, coche, ocio, telecomunicaciones, hijos, compras varias…. No hay una regla única para todo el mundo, pero, en general, cuantas menos categorías tengas más fácil será clasificarlos.

Una vez que tengas claro cuáles son tus gastos y cómo se reparten en las distintas categorías, el siguiente paso será agrupar dichas categorías en dos grupos: gastos imprescindibles y gastos prescindibles. Dentro de los gastos prescindibles deberemos diferenciar también entre puntuales y periódicos. Lo vemos por partes.

Si quieres priorizar gastos, deberás diferenciar entre gastos prescindibles e imprescindibles

  1. Gastos imprescindibles

Los gastos imprescindibles son, por definición, aquellos a los que no se puede renunciar. En principio, son gastos fijos, por lo que tampoco se pueden reducir. O al menos no a corto plazo. En este grupo encontramos la hipoteca, el préstamo personal o la guardería de los niños.

Liquidar un gasto imprescindible implicaría afrontar cambios importantes en nuestro estilo de vida. Esto no tiene por qué ser algo negativo, pero sí que es más complicado. Por ejemplo, ¿podrías vivir en un piso más pequeño? ¿Podrías vender tu coche y desplazarte en transporte publico? ¿Es necesario que tus hijos vayan a la guardería o podría cuidarlos un familiar?

  1. Gastos prescindibles

Los gastos prescindibles, mientras tanto, son aquellos que, aún siendo bastante importantes en algunos casos, se pueden reducir progresivamente hasta conseguir eliminarlos. A veces, como veremos a continuación, se podrían eliminar de un plumazo sin que la calidad de vida se vea apenas resentida. Hay dos tipos:

Por un lado están los gastos prescindibles puntuales, que son aquellos que no son frecuentes y, por tanto, no deben repetirse a corto plazo. Pueden surgir de forma espontánea (por ejemplo, la avería del coche) o esporádicamente (como un fin de semana de vacaciones). En cualquier caso, lo mejor que se puede hacer para afrontar este tipo de gastos es intentar anticiparlos. Esto solo se consigue ahorrando y generando un fondo de emergencia para imprevistos.

Por otra parte, tenemos los gastos prescindibles periódicos, que son los que se repiten de forma frecuente en el tiempo. Por ejemplo, la factura de electricidad, la compra del supermercado, la fibra óptica o la suscripción al gimnasio. Es en este tipo de gastos donde puedes meter la tijera sin miedo, bien reduciéndolos o bien eliminándolos.

Para reducir y/o eliminar con los gastos prescindibles puedes hacerte a ti mismo las siguientes preguntas: ¿Estás siendo un consumidor responsable de electricidad? ¿Podrías hacer deporte en la calle en lugar de en el gimnasio? ¿De verdad usas Netflix? ¿Necesitas 300 Mb de fibra óptica o puedes apañarte con menos? ¿Por qué fumas?

Y para terminar, un último truco: si tus ingresos aumentan, ¡no aumentes también tus gastos! Mucha gente tiende a aumentar su nivel de gastos cuando comienzan a ganar más dinero. Es un error garrafal. Se inteligente y ahorra ese dinero.

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