pensión de jubilación

¿Qué pensión de jubilación voy a necesitar?

La jubilación nos espera a todos. Antes o después cumpliremos 67 años y saldremos por la puerta grande del mercado laboral convirtiéndonos en nuevos y flamantes jubilados, con nuestra pensión de jubilación, por supuesto. Por muy lejos que esta fecha pueda parecer, es evidente que tarde más o menos, nuestra jubilación llegará y debemos estar preparados.

Para evitar que cuando este momento llegue podamos sufrir problemas económicos porque nuestros ingresos sean menores que cuando trabajábamos, es importante hacernos hoy la siguiente pregunta: ¿qué pensión de jubilación vamos a necesitar?

Los planes de pensiones privados no son la panacea

Aunque la pensión de jubilación pública es el pilar básico de nuestro retiro laboral, muchas personas realizan durante su vida laboral aportaciones a planes de pensiones privados con el objetivo de recuperar este dinero cuando se jubilen y así poder mantener el tren de vida previo a la jubilación.

Sin embargo, no todo el mundo contrata este tipo de pensión de jubilación privada, que aunque ofrecen interesantes ventajas fiscales, en términos de rentabilidad de nuestros ahorros no son nada del otro mundo, por lo que no son un producto recomendado para todo tipo de personas.

Ahorrar por nuestra cuenta e invertir estos ahorros con la ayuda de un asesor financiero puede resultarnos bastante más interesante y proporcionarnos una mayor rentabilidad.

Tres factores que condicionarán nuestra pensión de jubilación

Optemos por la vía de ahorro que optemos, en la mayoría de los casos, cuando nos jubilamos la vivienda suele estar pagada y ya no tenemos hijos a nuestro cargo. Sin embargo, sin compromisos laborales y con mucho más tiempo libre del habitual, es necesario determinar cuáles van a ser las necesidades económicas en esa nueva etapa de nuestra vida.

En líneas generales, los factores que condicionan que tengamos un mayor o menor gasto y, por tanto, que necesitemos mayores o menores ingresos durante nuestra jubilación son tres:

  1. El lugar de residencia. Ya sin ataduras laborales, es la mayoría de los casos es factible un cambio de residencia a un lugar de vacaciones, al pueblo natal o cerca de los hijos. Es importante hacer números antes para saber si este cambio de residencia nos va a suponer un mayor o menor gasto mensual respecto al lugar en el que residíamos durante nuestra vida laboral.
  2. La salud. Con la edad, aparecen los primeros problemas de salud, que en algunos casos pueden llegar a ser graves y costosos. Por esta razón, a veces puede ser necesario pagar asistencia personal o un seguro privado que nos preste asistencia sanitaria y farmacéutica, lo cual es un gasto que no teníamos antes y que debemos tener previsto para nuestra pensión de jubilación.
  3. El tiempo libre. Viajar, cultivar aficiones o estar con la familia suelen consumir buena parte de nuestro presupuesto. ¿Qué mejor momento para gastar nuestros ahorros que ahora que estamos jubilados? Con nuestra salida del mercado laboral suelen dispararse exponencialmente los gastos de ocio, por lo que también debemos estar preparados en este sentido.

En definitiva, que necesitemos una mayor o menor pensión de jubilación dependerá de cuál sea nuestro gasto en estas tres nuevas partidas presupuestarias. Por supuesto, no podemos olvidar que los gastos habituales de telefonía, internet, automóvil, alimentación, etc no desaparecerán, sino que se mantendrán en niveles muy parecidos a cuando estábamos en activo.