justificar gastos

No te engañes: justificar gastos es de débiles

Todo el mundo utiliza una excusa cuando llega tarde a algún sitio, cuando quiere ausentarse de alguna situación o cuando no puede justificar un comportamiento. Excusarse ante otras personas es bastante normal y forma parte de la condición humana. El problema es cuando te excusas para engañarte a ti mismo/a. Porque amigo/a justificar gastos es de débiles. Eso es así.

Mucha gente se intenta auto convencer de que lo que ha hecho es lo correcto cuando sabe perfectamente que no es así. En el terreno del dinero y las finanzas personales ocurre igual. ¿Cuántas veces no has comprado algo que no necesitabas y luego has buscado una excusa para justificar el gasto y no sentirte mal? No sonrías que te hemos pillado.

Estas son algunas de las justificaciones más habituales cuando tiramos el dinero en una compra y no queremos sentirnos como unos necios por haberlo hecho.

Deja de justificar gastos porques NO te ayuda

1º. “Para eso trabajo tan duro”.

Hay estudios que señalan que casi el 50% de los españoles tarda más de una hora en llegar al trabajo. Una hora en llegar y otra en volver, no lo olvides. Súmale el atasco de los días de lluvia. Añade a la ecuación ocho horas de trabajo efectivo y una hora de pausa para comer. ¿11-12 horas al día dedicadas al trabajo?

Con la excusa de que han trabajado muy duro algunas personas compran cosas que no necesitan. Tratan de sentirse bien consigo mismas recompensándose con un capricho, como una prenda de ropa, un teléfono nuevo o cualquier otro artilugio innecesario.

El punto de vista correcto debería ser: “después de estar trabajando tan duro, no voy a tirar el dinero en comprar tonterías”. Te puede ayudar convertir el precio de las cosas en horas de trabajo. Igual te llevas una sorpresa muy desagradable al descubrir que para comprar un nuevo teléfono necesitas trabajar durante 90 horas.

2º. “Me lo merezco por estar depre”.

No todo es trabajo en esta vida. A veces los problemas personales, los hijos o una enfermedad pueden agobiarnos tanto que llegamos a dudar del sentido de la vida. Somos humanos y los momentos de bajón son irremediables.

Lo que no puedes hacer es intentar levantar tu bajo estado anímico comprando algo que sabes que no necesitas y que dejarás de utilizar en poco tiempo. “Como estoy depre, me compro unas zapatillas nuevas de 120 euros”. Y para sustentar mejor la excusa: “Con estas zapatillas saldré a correr para animarme”. Sentimos decirte que esa no es la solución, ni siquiera a muy corto plazo.

3º. “Es mi premio por haberlo hecho tan bien”.

A la justificación del punto anterior se le puede dar la vuelta y también funciona: “Después de tanto estudiar he aprobado el examen y por eso me voy a comprar el iPhone XS”, o bien “He conseguido el ascenso porque me he esforzado más que nadie y merezco una recompensa”.

Dos cosas te vamos a decir: la primera, enhorabuena, máquina; y la segunda, la excusa no cuela, lo sentimos. DEJA DE JUSTIFICAR GASTOS.

¿Quieres celebrar tu éxito? ¿Necesitas un premio por tu excelente labor en lo que sea? Tienes todo el derecho del mundo. Vete a cenar con tu familia, monta una fiesta en casa con música trap a todo volumen o bébete dos botellas de cava, pero no malgastes el dinero en tonterías porque los remordimientos aparecerán en pocos días.

Para terminar, solo podemos decirte una cosa: justificar gastos es la señal de que tienes una personalidad muy débil. ¿En serio no puedes controlar tus impulsos, dejar de derrochar y empezar a ahorrar? Claro que puedes, solo tienes que proponértelo.

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