Inversor inteligente

Cómo pasar de ahorrador pardillo a inversor inteligente en 5 fases

Los inversores, antes de invertir un euro por primera vez, han sido ahorradores. Y es que es imposible invertir si previamente no ha habido una fase de acumulación de capital, es decir, de ahorro. Si quieres dar el siguiente paso y convertirte en un inversor inteligente estás en el sitio correcto.

Curiosamente, la mayoría de los ahorradores que deciden convertirse en inversores pasan por una serie de etapas que suelen ser casi idénticas en todos los casos: al principio no se sienten atraídos por la bolsa, leen una cosa, luego otra, invierten, se equivocan…

En nuestra opinión, y a modo de síntesis, creemos que son cinco las fases por las que pasa un ahorrador hasta que logra convertirse en un inversor inteligente. Estamos convencidos de que muchos de nuestros lectores inversores se sentirán identificados con estas etapas.

Estas son las 5 fases para transformarte en un inversor inteligente

Fase 1. Desconoce todo sobre el mundo de la inversión antes de convertirte en un inversor inteligente

En una primera fase, el ahorrador no tiene ni la más remota idea sobre cómo funciona el mundo de la inversión y los mercados financieros. La bolsa le suena a un cuento chino en el que algunos especuladores tratan de adivinar el futuro para ganar dinero.

Lógicamente, él, que es un buen ahorrador y que se considera bastante inteligente, no se plantea tocar una acción ni con un palo. Bastante esfuerzo le ha costado ahorrar el dinero como para ahora perderlo en pocas semanas invirtiendo en bolsa.

En pocas palabras, el ahorrador no sabe nada sobre el funcionamiento de la bolsa ni tiene el más mínimo interés por aprenderlo, ya que la imagen que tiene de ella en su cabeza es muy negativa.

Fase 2.  Conoce la inflación y el interés compuesto

En algún momento de su vida, algo hace click en su cabeza. Quizás por una noticia que ve en televisión, por un artículo que lee en algún blog, por una noticia en el periódico, por un documental de Netflix… Algo inesperado sucede y pone patas arribas las ideas preconcebidas (y negativas) que esta persona tenía sobre la inversión.

De repente, el ahorrador descubre que la inflación está devorando sus ahorros. Los 5.000, 10.000 o 50.000 euros que tiene ahorrados hoy pierden valor cada día que pasa. Si ahora mismo puede permitirse comprar un coche con ese dinero, dentro de diez años no podrá, ya que su dinero valdrá menos y el coche más. Está comenzando el camino para convertirse en inversor inteligente.

La sed de conocimientos financieros de muchos ahorradores en esta etapa les lleva a devorar toneladas de información, principalmente en forma de blogs y de libros sobre inversión. Entonces conocen otros conceptos más amplios, como el del interés compuesto, y se preguntan cómo es posible que nadie le haya hablado de él hasta ahora.

Activos, pasivos, criptomonedas, trading, análisis técnico, fondos de inversión, diversificación, Ibex 35… Según consume más y más información, la cabeza del ahorrador se llena de más y más conceptos financieros, lo que irremediablemente le conduce a la siguiente etapa.

Fase 3. Invierte por primera vez

Todo inversor inteligente debe invertir por primera vez antes de serlo. Es el momento en el que pasar de ser ahorrador se convierte a inversor por primera vez. Consciente de que ha perdido el tiempo por no conocer antes este mundillo, decide entrar de lleno en él. Las formas más habituales de invertir de estos inversores dummies son dos:

  1. Fondos de inversión. El ahorrador acude a su banco, se sienta con su asesor y este le recomienda algún fondo de inversión comercializado por el propio banco. Otros, contratan directamente el fondo tras consultar en internet cuáles han sido los más rentables en los últimos años.
  2. En el peor de los casos, el ahorrador se deja embaucar por los mensajes de importantes traders y gurús que aseguran haber ganado mucho dinero gracias al análisis técnico. Entonces leen un par de libros, compran algún curso y se tiran a la piscina del trading.

En ambos casos, aunque más en el segundo, el ahorrador (que ahora es inversor) se cree que es el nuevo lobo de Wall Street y que será capaz de obtener altas rentabilidades por su dinero batiendo sistemáticamente al mercado. Sin embargo, todavía no es un inversor inteligente y esto es poco probable.

Fase 4. Descubre la inversión pasiva y ya serás (casi) un inversor inteligente

Al igual que ocurrió en la fase 2, esta fase se inicia cuando algo vuelve a hacer click en la cabeza de esta persona. De repente, el inversor conoce el concepto de inversión pasiva, una estrategia de inversión a largo plazo sencilla, aburrida y, según descubre, bastante rentable y segura.

¿Por qué intentar batir al mercado si casi nadie lo consigue? El inversor aprende que a largo plazo el 95% de los fondos de inversión comercializados por los bancos obtienen una rentabilidad inferior a su índice de referencia, y encima las comisiones que hay que pagar por ellos son muy elevadas.

También descubre que trading y especulación van de la mano y que casi todo el mundo termina perdiendo dinero cuando juega a comprar y vender divisas como si fuese un experto.

Entonces se da cuenta de que ha estado haciendo el primo durante mucho tiempo y que todavía no es el inversor inteligente que pensaba. Si casi nadie bate al mercado, ¿cómo iba a lograrlo él que hace unos años no diferenciaba una acción de una pinza para tender la ropa? ¿Y por qué pagar comisiones un 80% más elevadas que las de la gestión pasiva?

Fase 5. Invierte en fondos indexados

El inversor empieza a interesarse por cómo funcionan los fondos indexados, en qué se diferencian de los ETFs, qué son los fondos Vanguard, quién era John Bogle, cómo funcionan los robo advisors… y se da cuenta de que este tipo de inversión, la inversión pasiva, es la más segura, sencilla y rentable de todas.

En definitiva, el inversor dummie, antes ahorrador, se convierte, por fin, en un inversor inteligente: diseña su propia cartera de fondos indexados (o deja que un robo advisor la diseñe por él), transfiere sus ahorros y ordena transferencias periódicas a su cuenta de inversión.

Y ya está; no tiene que hacer nada más. Sólo preocuparse de que las aportaciones periódicas lleguen a su cartera y esperar a que la bolsa haga lo que siempre ha hecho a largo plazo, que no es otra cosa que crecer. El interés compuesto hará el resto: multiplicar sus ahorros a un ritmo cada vez mayor.

¿Qué te parecen estas cinco fases? ¿En qué nivel crees que te encuentras ahora mismo? Siéntete libre de contarnos tu experiencia.

 

boton zaplo blog