Market timing

Inversión para novatos: ¿Qué es el market timing?

El mundo de la inversión parece complejo. Todo lo que rodea a los mercados financieros suele aparecer envuelto en un halo de complejas gráficas, tecnicismos, anglicismos y un sinfín de variables que generan desconfianza y miedo en la mayoría de los pequeños ahorradores. Es lo que pasa con el concepto de market timing.

Sin embargo, la realidad es que todo el mundo debería invertir su dinero, y que hacerlo es mucho más fácil y sencillo de lo que parece. Pero para que la gente se fíe, pierda el miedo e invierta con seguridad, es necesaria más educación financiera.

En Zaplo hace tiempo que decidimos aportar nuestro pequeño granito de arena. Desde entonces, no perdemos ocasión de explicar el significado de algunos de los principales términos financieros: fondos indexados, índice bursátil, ETFs, value investing… Y en esta ocasión, como te hemos adelantado, le toca el turno al market timing.

¿Qué es el market timing?

El market timing es una estrategia de inversión que consiste en entrar y salir del mercado en función de cómo evolucione éste. Si el mercado está a la baja, saldremos para evitar pérdidas; y si está al alza, entraremos para subirnos a la ola del beneficio.

En resumidas cuentas, se trata de acertar el momento de invertir o desinvertir en determinadas clases de activos. Si nos centrásemos en las acciones de una determinada empresa, el market timing consistiría en comprar esas acciones cuando se prevé que su precio va a a subir, y en venderlas cuando se cree que el precio va a bajar.

El market timing, por tanto, forma parte de la esencia misma de la inversión: comprar barato y vender caro. ¿O no es eso lo que siempre hemos escuchado que hay que hacer? Pero la pregunta que deberíamos hacernos es: ¿es realmente efectiva esta estrategia de inversión?

A decir verdad, no hay homogeneidad de opiniones. Hay quién cree que tratar de prever lo que va a ocurrir se traduce en mayores rentabilidades, pero también quién opina justo lo contrario: que es imposible acertar qué va a pasar en los mercados.

Market timing, ¿Qué opinan sus defensores?

Los defensores del market timing, inversores técnicos en su mayoría, utilizan distintas herramientas y métodos de predicción, como indicadores técnicos (New Higs-New Lows, línea avance/descenso, el oscilador McClellan, el VIX…) o datos económicos (curva de tipos de interés, ciclos Kitchin…), para determinar cuál es el mejor momento de comprar o vender.

Su objetivo es anticiparse al mercado estudiando todas las variables que entran en juego en cada momento para tratar de acertar cuál será el comportamiento exacto de un activo financiero. Con esta información en su poder, intentan comprar lo más barato posible y vender cuando el precio esté arriba del todo, para así obtener el máximo beneficio.

El problema es que acertar qué va a pasar en el mercado no parece sencillo, y menos si no eres un profesional del mundo financiero. Por tanto, si eres un inversor promedio, con una base técnica más bien nula y escasos conocimientos del mercado y de la economía, lo más seguro es que utilices muy mal el market timing.

Los inconvenientes del market timing

Los detractores de la estrategia de market timing afirman con total rotundidad que es imposible anticipar cuál va a ser el comportamiento del mercado, ya que a corto plazo este es totalmente imprevisible. Señalan también que el market timimg es una estrategia tan cortoplacista que convierte la inversión en simple especulación.

En esta línea de pensamiento, hay numerosos estudios académicos que analizan lo que se conoce como “behaviour gap” (diferencia por comportamiento).

Lo que hacen es estudiar la rentabilidad real que los fondos de inversión proporcionan a sus inversores en función de los datos de entradas y salidas de capital. En otras palabras, analizan el beneficio de la misma inversión para un inversor que no hace nada (mantiene su posición pase lo que pase) y para otro que practica el market timing.

La conclusión es que los inversores que tratan de adivinar lo que va a ocurrir en el mercado y, para conseguirlo, venden cuando los precios bajan y compran cuando suben, obtienen de media entre un 1% y un 1,5% menos de rentabilidad anual. Si se hubiesen quedado quietos, soportando las oscilaciones alcistas y bajitas del mercado, habrían ganado más dinero.

En función del área geográfica en la que se hacían los estudios (Estados Unidos, países emergentes, Reino Unido…) y del tipo de activo (acciones, fondos de inversión, hedge funds…), el abanico de menor rentabilidad del inversor que practicaba market timing se movía en el rango del 1% al 6%.

El consejo de Warren Buffet que muchos gestiores de fondos no quieren que sepas

Warren Buffet, un tipo que de inversiones sabe bastante más que todos nosotros juntos, aseguraba que nadie, absolutamente nadie, ni siquiera él mismo, era capaz de prever que iba a pasar con el precio de una acción a corto plazo.

En otras palabras, lo que el mayor gestor de fondos de inversión de la historia quería decir es que es imposible anticiparse al mercado. Por tanto, el inversor que se espera para elegir el mejor momento para invertir, probablemente terminará obteniendo una menor rentabilidad en su cartera.

En resumen, si estás pensando en entrar en bolsa, olvídate del elegir el mejor momento. Lo más probable es que el mejor momento fuese ayer y que el segundo mejor momento sea hoy. Casi con toda seguridad, el market timing hará que pierdas el tiempo y que ganes menos dinero, así que esconde tu bola para predecir el futuro e invierte independientemente de la situación financiera.

Nuestra recomendación particular es que te desvincules de la evolución del mercado y que automatices tu inversión. Esto puedes conseguirlo, por ejemplo, invirtiendo progresivamente cada mes una cantidad fija de dinero (lo que se conoce como dollar cost averaging). Que el mercado suba o baje es algo que no te importará: pondrás tus miras en el largo plazo y cada mes invertirás la cantidad de dinero establecida, pase lo que pase en el mundo.

Esto te resultará mucho más fácil de conseguir si te conviertes en un inversor pasivo y, por tanto, no intervienes en el proceso. Programa en tu banco una transferencia periódica a tu fondo de inversión preferido y olvídate de todo lo demás.

 

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