interés compuesto

El interés compuesto: la fuerza más poderosa del mundo

Invertir nuestros ahorros es fundamental si queremos obtener una buena rentabilidad por ellos y, de esta forma, verlos crecer. ¿El motivo? Podemos aprovechar el enorme potencial del interés compuesto, que no es más que el tipo de interés que se aplica a nuestras cuentas corrientes, depósitos e inversiones de todo tipo.

Este concepto hace referencia a cuando los intereses generados por una inversión se añaden al principal y, por tanto, dichos intereses generan también intereses. Para que nos hagamos una idea de la magnitud de este factor, Albert Einstein lo definió hace años como la fuerza más poderosa del universo.

Estamos hablando de un efecto multiplicador de nuestra inversión o, visto de otra forma, de un efecto de bola de nieve que hace que según pase el tiempo nuestro capital sea cada vez mayor. Para que no haya lugar a dudas, vamos a explicarlo usando un ejemplo con números.

Ejemplo de interés compuesto

Imaginen que tenemos unos ahorros de 10.000 euros y decidimos invertirlos en un producto financiero que nos proporciona un 10% de interés anual, que no está nada mal. Si os pregunto cuando habremos ganado al cabo de dos años, la respuesta habitual es 12.000 euros, correspondiente a 1.000 euros de beneficio cada año, pero esto no es correcto.

Si los intereses generados el primer año se añaden al capital inicial, el segundo año tendremos un capital inicial de 11.000 euros. Si sobre este aplicamos un 10% de interés obtendremos una rentabilidad de 1.100 euros, por lo que nuestro nuevo capital será de 12.100 euros. Hemos añadido 100 euros extra de beneficio sobre el primer año. Ahí radica la fuerza del interés compuesto.

Ahora que has visto la magia del interés compuesto, imagina el resultado de beneficiarnos de él durante un periodo de tiempo mucho mayor, por ejemplo, un año. Veámoslo con una simulación a 25 años:

Año 1: 10.000 € x 1,10 = 11.000 €

Año 2: 11.000 x 1,1 = 12.100

Año 3: 12.100 x 1,1 = 13.310

Año 4: 13.310 x 1,1 = 14.641

Año 5: 14.641 x 1,1 = 16.105,1

……

Año 10: 25.937,42 euros

….

Año 25: 108.347,06 euros

No, lo que acabas de ver no es un error ni tampoco te estamos vendiendo humo: es el interés compuesto en plena acción. Si inviertes 10.000 euros al 10%, al cabo de 10 años tu dinero habrá crecido hasta 25.935, 42 euros, es decir, tu rentabilidad habrá sido de casi 16.000 euros.

En un horizonte temporal aún mayor, por ejemplo, de 25 años, agárrate a la silla porque tus ahorros crecerían hasta los 108.347,06 euros, es decir, casi 100.000 euros de rentabilidad por una inversión de solo 10.000 euros. Increíble, ¿no crees?

¿Cómo se calcula el interés compuesto?

Las matemáticas no engañan. Como hemos comprobado, no vale con multiplicar el capital inicial por la tasa de interés y el número de años de cálculo, sino que es algo más complicado.  El cálculo del interés compuesto se rige por una fórmula que distingue entre Capital inicial (los 10.000 euros de nuestro ejemplo), Capital final (108.345,06 euros), Tasa o tipo de interés (10%=0,10) y Número de años (25):

interés compuesto

El secreto de esta fórmula reside, como ya te explicamos antes, en que el capital crece de forma exponencial porque cada año dicho capital es mayor, gracias a que a la suma inicial le añadimos los beneficios que año a año vamos generando.

Eso sí, recuerda que en estas simulaciones no hemos tenido en cuenta la inflación, que es un factor inverso que hace que nuestros ahorros pierdan valor con el paso del tiempo. Tampoco hemos tenido en cuenta los impuestos que habrá que pagar por el beneficio que obtengamos, que oscilan entre un 19,5% y un 23,5%.

Con todo, te invitamos a que desempolves tu calculadora científica o abras una hoja de Excel para hacer tus propias simulaciones. Estaremos encantados de resolver cualquier duda que te surja.