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6 hábitos financieros que deberías inculcarle a tus hijos

Uno de los mayores errores que cometen muchos padres con la educación de sus hijos es no inculcarles hábitos financieros. Enseñar el valor del dinero a los más pequeños de la casa es muy importante si pretendemos que cuando estos lleguen a su edad adulta tomen decisiones financieras responsables y maduras. Sobra decir que los padres debemos ser el espejo en el que se vean nuestros hijos.

Por tanto, si queremos que estos sean consumidores responsables en el futuro, nada mejor que predicar con el ejemplo y comportarnos como tales en nuestro día a día. Sin embargo, no basta con esto. Hay que ir más lejos y enseñarles buenos hábitos financieros desde que son bien pequeños.

Estos son los hábitos financieros que deberías inculcarle a tus hijos

  1. El dinero hay que ganárselo. Nuestros hijos han de comprender que el dinero no surge de la nada. No es como una planta que se riega y crece, sino que hay que trabajarlo y ganarlo. Por ello, aunque de vez en cuando le demos una moneda sin motivo aparente, lo ideal es que la mayoría de las veces este regalo se corresponda con una acción que ellos previamente ha realizado.
  1. Ahorrar es importante. Desde pequeños han de ser conscientes de la importancia del ahorro. Para conseguirlo han de aprender a no gastar todo el dinero que reciban y sí a conservar una parte del mismo. Las huchas son muy efectivas en este sentido, sobre todo si son de cristal y permiten ver a nuestros hijos el dinero que hay en su interior.
  1. Antes de comprar, hay que comparar precios. Además de mostrarles el funcionamiento de los precios (no es lo mismo comprar un paquete de patatas que un juguete caro), también hay que enseñarles a comparar precios antes de comprar.
    Por ejemplo, podemos llevarle a varios supermercados y mostrarle el precio de diferentes artículos que él quiera consumir para que se de cuenta de que no cuestan igual en todos los sitios. De esta forma, interiorizará también el hecho de que esperar y no comprar inmediatamente puede traer consigo recompensas.
  1. No es lo mismo necesidad que deseo. Los niños deben aprender a diferencias ambos conceptos: pueden desear algo pero no necesitarlo, y cuando esto ocurra deben aprender a contener sus emociones y no comprarlo. Conseguir esto es complicado, ya que tenemos ante nosotros a seres emocionales e impulsivos. Sin embargo, una vez lo logremos, le habremos dado una importante lección que seguramente aplicarán cuando sean mayores en todas sus decisiones de compra.
  1. La deuda es peligrosa. En algún momento se dará la circunstancia de que nuestro hijo quiera comprar algo pero no le llegue el dinero ahorrado. Este será el mejor momento para explicarle como funcionan las deudas: le prestaremos el dinero que le falte y le obligaremos a devolverlo con un tipo de interés.
    Hemos de hacer que el procedimiento sea simple. Por ejemplo, si le prestamos 3 euros, deberá devolvernos 4. De esta forma se dará cuenta de que es mejor ahorrar antes que endeudarse con un préstamo familiar.
  1. El dinero se multiplica. Una vez nuestro hijo haya asimilado los cinco puntos anteriores, deberíamos inculcarle el hábito de la inversión. Este proceso también ha de ser simple, con el objetivo de que entienda que si renunciamos a parte de nuestros ahorros hoy, podemos conseguir que este se multiplique y crezca.
    Hay que tener en cuenta que la noción del tiempo en los niños no es como en los adultos, por lo que no podemos trabajar objetivos a tres o cuatro meses. Podemos, por ejemplo, pedirle que nos deje 20 euros de sus ahorros durante diez días. Durante este tiempo él no podrá recuperar el dinero, pero cuando pase el plazo le devolveremos 23 euros.

Con estas pautas tan sencillas conseguiremos inculcarle a nuestros hijos hábitos financieros relacionados con el consumo responsable, el manejo eficiente del dinero, el control de gastos, el ahorro o la inversión.