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Estos son los gastos hormiga que tienes que eliminar si quieres ahorrar

La mayoría de la gente ignora que existen una serie de gastos de cuantía muy reducida que suponen un verdadero lastre económico para nuestra economía doméstica a final de mes. Nos referimos a los gastos hormiga, es decir, pequeños gastos prescindibles que hacemos día a día y que sin darnos cuenta nos impiden ahorrar lo que deberíamos.

Los gastos hormiga suelen ser gastos que se pagan en efectivo, como tomar un café o comprar una botella de agua en una cafetería en lugar de en el supermercado que está justo al lado. Son gastos tan diminutos e insignificantes que no les damos importancia. Veamos algunos de los más importantes.

Gastos hormiga que te impiden ahorrar

El café en el trabajo. Es el gasto hormiga más común de todos. Si todos los días nos tomamos un café en el trabajo, en lugar de llevarlo desde casa en un termo, la cantidad de dinero que gastaremos a lo largo de un año rondará los 300 euros. ¡300 euros por tomar café! Mira todo lo que podrías ahorrar solo con cambiar un hábito.

La botella de agua en la cafetería. En ocasiones, nos entra sed cuando estamos dando un paseo y decidimos parar en la primera cafetería que nos encontramos a comprar una botella de agua, por la que pagaremos entre un euro y euro y medio. Si además esta cafetería se encuentra en el centro histórico de la ciudad o en un centro comercial, su precio puede rondar los dos euros. ¿No sería mucho más barato parar en el supermercado a comprar dicha botella por apenas 25 céntimos? Recuerda: el objetivo es ahorrar céntimo a céntimo.

El tabaco. Además de lo malo que es para la salud, un paquete de tabaco cuesta en torno a 5 euros. Si compras un paquete diario, estamos hablando de 1.825 euros en un año. Este dinero lo estamos tirando a la basura a cambio de intoxicarnos. ¿Pagar por matarnos? No, gracias. Normalmente, el tabaco es el gasto hormiga que más dinero supone a final del año. Si consigues ahorrar ese dinero en vez de gastártelo en tabaco, podrás irte de vacaciones casi a cualquier sitio 😉

Las compras compulsivas en el supermercado. Nos referimos a compras que no teníamos previstas hacer pero que finalmente hacemos cuando vamos al supermercado. Por ejemplo, el paquete de chicles, cuando realmente no nos gustan los chicles, la chocolatina que sabemos que no debemos comernos o la oferta que nos hace el dependiente de caja justo cuando estamos a punto de pagar. Lo mejor para evitar este tipo de compras es acudir al supermercado con una lista cerrada y no salirnos de ella bajo ningún concepto.

Los snacks de la tarde. Son las 6 de la tarde y nos entra hambre. Quizás estamos a solo media hora de llegar a casa, sin embargo, caemos en la trampa de comprar un snack, como un dulce o un paquete de patatas, para picar y matar el hambre. El gasto en snacks puede llegar a ser significativo a lo largo del año si lo convertimos en un gasto habitual. ¿No sería más barato llevar un bocadillo preparado de casa si sabemos que nos va a entrar hambre a esa hora?

Coger el coche para distancias cortas. Usamos el coche por impulso, sin pensar en lo que estamos gastando en combustible. Para distancias que se pueden hacer en menos de 20 minutos caminando, no deberíamos recurrir al automóvil, sino pasear. En recorridos urbanos y con marchas cortas es cuando más combustible gasta nuestro coche. Tranquilamente podemos ahorrar alrededor de 20 euros mensuales en gasoil si los evitamos.

Las ofertas que realmente no lo son. Mientras navegas por internet te encuentras con una oferta increíble de ese producto que no necesitas pero que te gustaría tener. El descuento es del 50%. Sería de tontos no aprovecharlo, ¿no crees? Pues no. Lo que es de tontos es caer en la trampa del consumo irresponsable y comprar algo que realmente no necesitamos para nada. Hay que evitar los caprichos a toda costa si no queremos lastrar nuestro presupuesto mensual.

Las comisiones bancarias. Sacar dinero en un cajero en el que nos cobran una comisión de 2 euros no es una buena idea. Usar una tarjeta de crédito aparentemente sin intereses pero con una comisión anual de 30 euros tampoco lo es. Las comisiones bancarias se pueden evitar con un mínimo esfuerzo por nuestra parte. ¿Por qué pagar por algo por lo que no recibimos nada a cambio?

Como puedes comprobar, los gastos hormiga parecen insignificantes, y en esa insignificancia radica su verdadero peligro. Son una amenaza invisible para nuestras finanzas personales y para nuestro gran objetivo: ahorrar, por lo que debemos evitarlos a toda costa si queremos mejorar nuestra capacidad de ahorro.