Fondo de maniobra

¿Qué es el fondo de maniobra de una empresa y por qué es tan importante?

A finales de 2015 corrió como la pólvora la noticia de que un estudiante de bachillerato de solo 17 años había sido capaz de predecir la caída de Abengoa, una empresa multinacional española del sector de la energía y el medio ambiente, con una facturación de casi 6.000 millones de euros al año. Para ello usó un indicador llamado fondo de maniobra.

El joven había elaborado esta previsión un año antes de la caída en un trabajo de clase del instituto ¿Cómo era posible que este joven acertase su previsión que los inversores y auditores de esta empresa no lo vieran venir? Lo que este estudiante hizo, en realidad, era muy sencillo. El chico analizó la situación financiera de Abengoa utilizando este indicador llamado fondo de maniobra.

¿Qué es el fondo de maniobra?

El fondo de maniobra de una empresa, también conocido como working capital, fondo de rotación, capital corriente o capital de trabajo no es más que una forma muy sencilla y resumida de analizar el balance de una empresa.

Aplicándolo, se relacionan las principales masas que forman el balance: el Activo (los bienes e inversiones de la empresa), el Pasivo (sus deudas y fuentes de financiación) y el Patrimonio Neto (la diferencia entre activo y pasivo) de la empresa; y se puede saber si esta empresa es solvente o si por el contrario podría llegar a tener problemas económicos en el futuro.

Se trata, por tanto, de un indicador que permite medir la liquidez de una empresa, es decir, su capacidad para hacer frente a sus deudas más cercanas. De esta manera, se puede comprobar si es posible asegurar el pago de las deudas de manera diligente.

¿Cómo lo calculamos?

Analíticamente, el fondo de maniobra (FM) se calcula como la diferencia entre el Activo corriente (AC) y el Pasivo corriente (PC):

FM = AC – PC

Aunque también se puede calcular como la diferencia entre la suma del Patrimonio neto (PN) y el Pasivo no corriente (PnC) y el Activo no corriente (AnC):

FM = (PN + PnC) – AnC

Para los menos avanzados:

  • El Activo corriente son los bienes e inversiones que tiene la empresa y que se renuevan cada año. Por ejemplo, el dinero que tiene en el banco.
  • El Activo no corriente son los bienes e inversiones que permanecen en la empresa un año tras otro. Por ejemplo, un terreno.
  • El Pasivo corriente son las deudas a corto plazo. Por ejemplo, con los proveedores.
  • El Pasivo no corriente son las deudas a largo plazo. Por ejemplo, un préstamo bancario a devolver en 5 años.

Por tanto, el fondo de maniobra es el activo corriente necesario para sostener el ritmo de la actividad de la empresa. Esto significa que, para que una empresa sea viable y no tenga problemas de liquidez, sus deudas a corto plazo deben ser inferiores al valor de sus bienes e inversiones en Activo corriente.

Lógicamente, esto no siempre ocurre y el fondo de maniobra puede ser positivo o negativo. Lo primero es bueno y lo segundo no.

Fondo de maniobra positivo, una buena noticia

El fondo de maniobra es positivo cuando el Activo corriente de la empresa es mayor que su Pasivo corriente. Esta situación da un margen operativo a la empresa, ya que con su Activo corriente podría liquidar la totalidad de sus deudas a corto plazo (Pasivo corriente) y aún dispondría de un margen económico de seguridad.

Por ejemplo, si una empresa tiene en el banco y en efectivo un total de 50.000 euros y sus deudas a corto plazo son de 40.000 euros, el fondo de maniobra sería 10.000 euros. Si el empresario quisiese podría cancelar todas las deudas a corto plazo de su empresa y le sobrarían 10.000 euros para mantener el ritmo de actividad de la misma.

Cuando el fondo de maniobra es positivo pueden tener lugar dos situaciones financieras en la empresa: la estabilidad financiera total y la estabilidad financiera normal. Ambas son positivas y ponen de manifiesto una buena salud en las cuentas de la entidad.

Y si es negativo, ¿quiebra a la vista?

Por el contrario, el fondo de maniobra negativo se produce cuando las inversiones a largo plazo de la empresa (Activo no corriente) están financiadas con el exigible a corto plazo (Pasivo corriente). Ello provocaría que la empresa tuviera problemas para pagar sus deudas y estuviera cerca de la suspensión de pagos (antes se le llamaba concurso de acreedores).

Esta situación se puede dar, por ejemplo, cuando una empresa tiene que recurrir a un préstamo bancario a corto plazo para poder pagar las nóminas de sus trabajadores. Esto sería la antesala de una situación aún más grave que podría acabar con el cierre de la entidad, aunque como veremos más adelante, hay excepciones.

Visto con otro ejemplo, si una empresa tiene en su cuenta corriente un total de 30.000 euros y sus deudas a corto plazo son de 40.000 euros, el fondo de maniobra sería negativo:  -10.000 euros. Si la empresa quisiera cancelar la totalidad de sus deudas a corto plazo con los recursos del Activo corriente, le faltarían 10.000 euros. Esto no es una buena noticia.

No obstante, hay empresas de determinados sectores que funcionan con un fondo de maniobra muy pequeño o negativo, y eso no tiene por qué ser malo. Por ejemplo, los negocios que mantienen un volumen de deudas con sus proveedores a un plazo muy largo y, sin embargo, cobran sus ventas al contado.

¿Cómo salir de un fondo de maniobra negativo?

Salvada esta excepción, las empresas con fondo de maniobra negativo presentan un desequilibrio financiero que puede acabar en suspensión de pagos, ya que tienen problemas graves de liquidez a corto plazo. Para salir de esta situación hay dos vías:

  • Incrementar los recursos propios. Por ejemplo, con una inyección de dinero por parte de los socios.
  • O aumentar el Pasivo no corriente, es decir, endeudarse a largo plazo para poder hacer frente a las deudas a corto plazo.

En el caso de que la empresa no logre recuperar su capacidad de pago a corto plazo, se producirá una descapitalización de la misma (perdería sus recursos  propios), comenzará a acumular pérdidas y, con toda probabilidad, el desequilibrio acabará con la empresa en quiebra.

Esto fue precisamente lo que le pasó a Abengoa y lo que el estudiante de bachillerato descubrió. Se dio cuenta de que la deuda de esta empresa era muy grande y su patrimonio muy pequeño en relación al tamaño de la compañía. Aplicando la fórmula del fondo de maniobra, el resultado apuntaba a una suspensión de pagos. No se equivocó.

 

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