Plan de pensiones

Fondo de inversión vs Plan de pensiones: ¿cuál es mejor?

Hubo una época, varios años atrás, en la que no era el plan de pensiones sino los depósitos bancarios la niña bonita de los productos financieros ofertados por la banca. Antes de la crisis de 2008, los españoles llegamos a invertir en este producto más de 400.000 millones de euros, lo que equivalía al 25% de la riqueza financiera de las familias.

Con rentabilidades en torno al 5% anual, quién no contrataba un “plazo fijo” era porque no quería. Tanto la seguridad como la facilidad de contratación eran máximas y los riesgos prácticamente inexistentes. No existía mejor producto en relación rentabilidad/riesgo.

Pero esos años pasaron, los tipos de interés cayeron (hoy en día la rentabilidad de un depósito ronda el 0,5%) y el atractivo de los mismos desapareció. Tras la crisis, los inversores pusieron su foco en otros productos financieros: los fondos de inversión y los planes de pensiones.

Las inversiones estrellas a largo plazo: plan de pensiones y fondo de inversión

Los fondos de inversión y los planes de pensiones son dos vehículos de inversión muy interesantes para el largo plazo. Probablemente los más atractivos de todos. Ambos permiten invertir en activos de todo el mundo de forma diversificada y con el nivel de riesgo y volatilidad que cada inversor esté dispuesto a tolerar.

Su funcionamiento es muy parecido: los inversores aportan dinero a un fondo común que es gestionado por el gestor del fondo o del plan de pensiones. Sin embargo, las diferencias entre un producto y otro son importantes:

  1. Liquidez: ¿cuándo podré recuperar mi dinero?

Rescatar el dinero de un fondo de inversión es muy sencillo. Basta con dar la orden a la gestora y pasados unos días lo tendrás en tu cuenta corriente. No hay más letra pequeña.

Sin embargo, con un plan de pensiones ocurre lo contrario: son productos pensados para la jubilación y su liquidez es muy reducida. Los casos en los que se puede retirar el dinero antes de los 67 son muy limitados.

  1. Fiscalidad: porque Hacienda también quiere su parte.

Ambos productos ofrecen interesantes ventajas fiscales, principalmente la posibilidad de realizar traspasos sin necesidad de pagar peaje a Hacienda por el beneficio obtenido. Pero también hay diferencias.

La más notable es que las aportaciones a un plan de pensiones solo desgravan en el IRPF hasta 8.000 euros.

La otra diferencia importante es que los fondos tributan como rentas de ahorro, mientras que los planes lo hacen como rentas del trabajo. Mucho cuidado con esto último último a la hora de rescatar tu plan de pensiones si no quieres recibir un sablazo de Hacienda.

Entonces, ¿cuál es mejor?

La respuesta no es sencilla y depende de los objetivos de cada inversor. También habría que analizar los costes de cada producto, su rentabilidad histórica y prevista, la estrategia inversora, el horizonte temporal…

A pesar de esto, si tuviésemos que quedarnos solo con uno, probablemente elegiríamos el fondo de inversión. En concreto, un fondo de inversión indexado, que es aquel que replica el comportamiento de un índice bursátil.

Nuestras razones son dos: la primera, el binomio rentabilidad/riesgo, más favorable a los fondos de inversión; y la segunda, la fiscalidad desfavorable de un plan de pensiones (si nos viésemos obligados a rescatarlo en su totalidad, la carga impositiva sería enorme).

 

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