reformar una casa

Los errores más comunes al reformar una casa

¿Te has decidido por fin a hacer esa reforma en casa con la que llevas soñando años? Ladrillos, albañiles, demoliciones, tuberías, suciedad… La que se avecina no es pequeña, así que si quieres que la obra no se convierta en una pesadilla, sigue leyendo. Hoy hablamos de cómo reformar una casa y no morir en el intento.

A continuación te presentamos una lista con los cinco errores más comunes al reformar una casa. Conocerlos te ayudará a evitarlos y te ahorrará muchos quebraderos de cabeza.

Cinco errores típicos al reformar una casa

  1. No pensar en el futuro.

¿Quieres cambiar la distribución de tu vivienda? ¿Un cambio de look en el salón? ¿Una reforma integral de la cocina? Si llevas a cabo una reforma de tu hogar no solo debes pensar en tus necesidades y deseos actuales, también en los futuros.

Pregúntate qué quieres conseguir con la reforma y si esta seguirá cubriendo tus necesidades dentro de 10, 15 o 20 años. Habla con profesionales del sector y déjate guiar por sus consejos.

  1. No analizar bien los presupuestos.

Para una obra de esta envergadura no te puedes conformar con el presupuesto más económico. Todos queremos ahorrar algunos cientos de euros (quizás miles) pero tal vez no lo consigamos con el precio de obra más barato.

Una reforma es una obra importante en la que hay que tener en cuenta muchos factores más, como la calidad de los materiales que se usan en la construcción, el mobiliario y la grifería, la solería, etc. Pide varios presupuestos, compáralos y quédate con el que mejor relación calidad/precio tenga.

  1. No tener todos los permisos de obra necesarios.

Iniciar una obra implica permisos, impuestos y licencias. Un error bastante común es no informarse bien sobre este punto o directamente ignorarlo y empezar la obra “sin papeles”. Una obra sin autorización municipal puede acabar con importantes multas e incluso con la paralización de los trabajos.

Nuestro consejo es que te des un paseo por el ayuntamiento y te informes. Otra opción es que sea la propia empresa de reformas la que se encargue de todo. Arriesgar por ahorrarte unos euros no es nada inteligente.

  1. No avisar a los vecinos.

No existe ningún tipo de normativa que te obligue a avisar a tus vecinos de que vas a iniciar una reforma, pero sería lo más adecuado. Ellos van a sufrir los ruidos, la suciedad, la entrada y salida de personas en el edificio y, en definitiva, todas lasa “maldades” de una obra.

Es mejor que estén preparados por si quieren protegerse de alguna forma de la suciedad (por ejemplo, cubriendo ventanas) o del ruido, por si tienen niños pequeños, etc. Regálales una botella de vino junto a la “notificación” de inicio de obra y te convertirás en el vecino más majo del edificio.

  1. No firmar un contrato con la empresa de reformas.

Todo son risas y buenos rollos al reformar una casa hasta que surgen los primeros problemas, los materiales no llegan, los presupuestos se encarecen, las calidades no son las acordadas y los plazos de finalización no se cumplen.

Por muy profesional que te parezca la empresa de reformas, firma con ellos un contrato de obra que incluya un presupuesto muy detallado, unos límites a los sobrecostes, unos plazos previstos de ejecución y todo lo que se te ocurra que quieras tener controlado para que la obra no se convierta en una pesadilla.

 

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