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¿Quieres emprender? Hazlo con una red de seguridad

En un país como España, en el que la tasa de paro es tan elevada, encontrar empleo no es una tarea nada sencilla. Cierto es que mes a mes el paro va disminuyendo progresivamente, con salvedades propias de la estacionalidad. Sin embargo, aún nos encontramos lejos de nuestros vecinos europeos en lo que a facilidad para encontrar empleo se refiere.

Por este motivo, cada vez más gente decide dar un paso hacia delante y emprender. Otras veces, es perseguir un sueño lo que nos impulsa a crear nuestro propio negocio. En cualquiera de los dos casos, se emprende con entusiasmo e ilusión. La meta es lograr el éxito profesional por nuestra propia cuenta, sin depender de nadie. Sin embargo, no tenemos en cuenta un factor muy importante para alcanzar este éxito: emprender con una red de seguridad que nos evite pasar apuros financieros.

¿Emprender? ¿Sí o no? Algunos datos

Los últimos datos de Eurostat, la agencia estadística comunitaria, muestran como el número de autónomos en España se disparó a un ritmo seis veces superior al conjunto de Europa en el último trimestre de 2013, cuando la crisis daba sus últimos coletazos. A día de hoy, el emprendimiento en nuestro país sigue siendo muy importante. Sin embargo, las estadísticas sobre el éxito de estos nuevos negocios son duras de digerir: según los Servicios Públicos de Empleo, el 82% de los emprendedores fracasa antes de un año.

Los motivos de este fracaso son muy diversos. En ocasiones, es la falta de un plan de negocios objetivo. Otras veces, aún teniendo dicho plan y una buena idea empresarial en mente, la competencia es dura y nos devora, o bien no diseñamos una buena estrategia de marketing para llegar al cliente. Sea cual sea el motivo, el fracaso podría haberse evitado si hubiésemos contado con una red de seguridad económica.

Las claves para emprender con éxito

Por si aún no ha quedado claro, lo que intentamos trasladarte es que una condición fundamental para que nuestra idea emprendedora triunfe es contar con unos ahorros previos suficientes, es decir, con el capital necesario para desarrollar nuestro proyecto empresarial y evitar problemas financieros inesperados.

Las ventajas de tener ese colchón financiero son innumerables. Quizás la más importante de todas es que podremos actuar sin prisas por rentabilizar nuestro negocio.  Rentabilizar una empresa no es nada sencillo y requiere un tiempo, sobre todo si los gastos iniciales son grandes. Disponiendo de una red de seguridad, nuestra curva de aprendizaje será más rápida y efectiva, es decir, tendremos más capacidad para diseñar las estrategias necesarias con las que llegar al cliente, captarlo y empezar a ganar dinero.

Además, disponiendo de ahorros antes de emprender, nos resultará más sencillo conseguir financiación. Los bancos prestan a emprendedores sólo si creen que la idea de negocio es buena. Si además les demostramos nuestra solvencia inicial, nos resultará mucho más fácil conseguir un préstamo o un crédito bancario.

Cuando emprendemos sin disponer de una red de seguridad, las prisas por conseguir dinero pueden llevarnos a tomar decisiones precipitadas y erróneas que quizás conduzcan al fracaso a nuestra recién creada empresa. Esto puede ocurrir aunque la idea de negocio sea extraordinariamente buena, lo cual es una verdadera pena. Y puede ser aún peor si nos hemos endeudado considerablemente para emprender y ahora no podemos devolver ese dinero.

Por tanto, para evitar estos problemas y no condenar al fracaso nuestro proyecto antes sin quiera de empezar a trabajar, lo mejor es ahorrar primero y emprender después. La pregunta del millón entonces sería: ¿cuánto debo ahorrar? La respuesta es complicada y dependerá del tipo de negocio que hayamos iniciado, ya que los gastos pueden llegar a ser muy diversos.

En este sentido, quizás lo mejor sea barajar el escenario más pesimista posible. Por ejemplo, un año completo sin ingresos. ¿Cuáles serían nuestros gastos durante esos doce meses? Autónomo, alquiler, suministros, marketing, gestoría… Si los sumamos todos y los multiplicamos por doce, esa debería ser nuestra red de seguridad antes de aventurarnos a emprender.

¡Mucha suerte, emprendedor!