renting y leasing

Principales diferencias entre renting y leasing

Hoy hablaremos sobre renting y leasing. Llega un momento en la vida, tanto en el ámbito personal como empresarial, en el que hay que hacer frente a nuevas inversiones, ya sea para incorporar nuevos bienes al patrimonio o para renovar los ya existentes. Una de las primeras opciones que te puedes plantear es acudir a una entidad financiera para solicitar un préstamo, con todo lo que ello supone de tiempos de espera, etc. Pero es importante saber, que hoy en día existen fórmulas en el mercado que pueden ser económicamente más rentables.

Puedes disfrutar y utilizar el bien en cuestión con el leasing y el renting. Estas dos fórmulas son arrendamientos con los que no tendrás que pagar el montante total del bien. Estos dos tipos de alquiler tienen sus pros y sus contras, que hará que nos decantemos por una u otra.

Definiciones de renting y leasing

El leasing es un contrato financiero por el cual una empresa cede el uso de un bien a otra durante un periodo determinado de tiempo y a cambio de unas cuotas periódicas. Al finalizar el contrato, el arrendatario podrá ejercitar la opción de compra sobre dicho bien.

El renting es similar, una empresa cede el uso de un bien a otra empresa o particular por un tiempo y a cambio de unas cuotas. Sin embargo, el arrendador deberá comprometerse a pagar todos los gastos derivados del bien, y, además, al finalizar el contrato no existirá la opción de compra.

Ventajas y diferencias

Las principales diferencias y que suponen una ventaja o desventajas según se elija renting o leasing son:

  1. Servicio de mantenimiento: En el contrato de leasing necesitarás contratar los servicios de mantenimiento con otra compañía ya que es el arrendatario el que debe correr con estos gastos. Por su parte, el renting tiene la ventaja de que el arrendador tiene que asumir todos los gastos para que el bien funcione en perfectas condiciones.
  2. Finalidad: En el leasing el bien debe destinarse a la actividad económica que desarrolla la empresa mientras que en el renting no existe tal obligación. En este sentido, el leasing va destinado a empresarios, mientras, que el renting lo puede contratar cualquier persona.
  3. Ventajas fiscales: En el caso del leasing podemos deducirnos fiscalmente todas las cuotas satisfechas, incluyendo las amortizaciones, intereses pagados, etcétera. Por su parte, en el caso del renting únicamente serán deducibles los importes de las cuotas satisfechas por el arrendamiento, lo que disminuye el Impuesto de Sociedades.
  4. Opción de compra: Al finalizar el contrato de leasing el arrendatario podrá ejercitar la opción de compra del bien mientras que en el renting no existe esa posibilidad.

Por todo ello podemos deducir que será más ventajoso adquirir por leasing los bienes cuyo plazo de obsolescencia sea mayor. Por el contrario, debemos adquirir por renting los bienes cuya evolución tecnológica sea más rápida, como es el caso de la informática.

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