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Tres claves para decidir dónde invertir tu dinero

Si tenemos un poco de dinero ahorrado y no queremos que lo devore la inflación, lo mejor que podemos hacer es invertirlo. La inversión es la forma más efectiva que tenemos para evitar perder poder adquisitivo con el paso del tiempo y obtener una rentabilidad por nuestros ahorros. La pregunta que mucha gente se hace es dónde invertir.

La respuesta es bastante complicada y se resume en una sola palabra: depende. En general, la estrategia que cada persona elija para decidir dónde invertir su dinero estará en función de tres factores.

Los tres factores que tienes que tener en cuenta para elegir dónde invertir

  1. Tu perfil de riesgo.

Inversión, riesgo y rentabilidad van de la mano. Toda inversión conlleva un riesgo. Nadie te puede garantizar que no puedas perder parte de tu dinero al invertirlo. Y si lo hace te estará mintiendo. Además, las posibles rentabilidades siempre estarán en función del riesgo: cuanto más riesgo asumas, mayor podrá ser tu beneficio.

Lógicamente, no todo el mundo está dispuesto a asumir el mismo riesgo con sus ahorros.  Por esta razón, se distinguen tres perfiles de riesgo:

  • Inversor conservador: asume poco riesgo y aspira a bajas rentabilidades.
  • Inversor moderado: asume un poco de riesgo y, por ello, la rentabilidad a la que aspira es un poco mayor.
  • Inversor decidido: busca la máxima rentabilidad asumiendo grandes riesgos.

¿Con cuál te sientes identificado?

  1. El horizonte temporal.

El horizonte temporal es el plazo de tiempo durante el cual el inversor no se plantea recuperar su dinero. Si una persona cree que va a necesitar su dinero dentro de poco tiempo deberá optar por productos financieros con gran liquidez, como los fondos de inversión, aunque tengan una rentabilidad más reducida.

Por el contrario, si nos planteamos invertir a largo plazo y estamos seguros de que no vamos a necesitar el dinero en quince o veinte años, se puede optar por productos que ofrecen rentabilidades más elevada. Es importante señalar que a largo plazo es muy difícil perder dinero con una inversión.

  1. Los impuestos a pagar.

Muchos inversores no prestan atención a la fiscalidad de sus inversiones. Esto es un error tremendo, ya que dos productos financieros pueden ofrecer una rentabilidad muy parecida y, sin embargo, la fiscalidad ser totalmente diferente. El tema es peliagudo, así que lo más fácil es sentarse en el despacho de un buen asesor financiero para que te explique cuáles son los impuestos a pagar por cada producto.

Por ejemplo, las ganancias patrimoniales tributan por tramos como rentas del ahorro con un tipo impositivo que va desde el 19% hasta el 23%, mientras que las siempre polémicas sociedades de inversión de capital variable (sicav) gozan de un tipo impositivo del 1%.

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