creo que me van a despedir

Creo que me van a despedir, ¿cómo preparo mis finanzas?

A veces, los despidos no son ninguna sorpresa, se huelen en el ambiente. Si a tu empresa le va mal desde hace tiempo, está haciendo recortes y sospechas que vas a ser despedido/a más pronto que tarde, lo mejor que puedes hacer es tratar de prepararte emocional y económicamente para el fatal desenlace. Si estás en esa situación de «creo que me van a despedir», permanece atento/a.

Un despido no es una situación agradable. Si llevas mucho tiempo trabajando para la empresa y te sientes a gusto en ella, es normal que el temor a verte en la calle te quite el sueño.

A nadie le gusta la incertidumbre ni tener que empezar de cero, pero en ocasiones es algo que no se puede controlar y que hay que afrontar con la mente fría. Recuerda que cada vez que se cierra una puerta se abre una ventana.

En el terreno económico, el miedo a perder los ingresos, a sufrir apuros para llegar a final de mes o a no poder afrontar determinados gastos es inevitable. Nuestro consejo es que ante la más mínima sospecha de que puedan ponerte de patitas en la calle, pases a la acción y crees un plan de contingencia.

Creo que me van a despedir, ¿qué hago?

Es cierto que si el despido es de una semana para otra, tu margen de maniobra es muy reducido. Sin embargo, si crees que puedes contar con algunos meses de oxígeno antes de ser despedido/a, entonces no tienes excusa para idear un plan B para tus finanzas personales.

1º.  Averigua cuál será tu finiquito.

Sobre todo si llevas mucho tiempo trabajando en tu empresa, no esperes a que te pongan el finiquito delante para firmarlo. Asesórate y averigua por tu propia cuenta cuál debería ser el importe. La web calculo-finiquito.com es muy sencilla y puede resultarte de gran ayuda.

Recuerda que en caso de despido improcedente la indemnización es de 33 días por año trabajado hasta un máximo de 24 mensualidades, mientras que para un despido procedente sería de 20 días por año trabajado hasta un máximo de 12 meses.

2º. Infórmate sobre la prestación por desempleo.

Que tampoco te coja esto por sorpresa. Date un paseo por la oficina de empleo más cercana e infórmate sobre el proceso de alta, la duración y el importe de tu prestación de desempleo. El SEPE tiene un simulador pero es un poco raro.

Recuerda que necesitas haber cotizado al menos 360 días para poder cobrarla, de lo contrario sólo podrías acceder al subsidio de desempleo. El importe es del 70% de tu base de cotización durante seis meses y del 50% el resto del período.

3º. Empieza a buscar un nuevo trabajo.

No hace falta que te esperes hasta el día del desenlace para buscar un nuevo trabajo, puedes hacerlo desde hoy mismo. Lo primero es actualizar tu CV y darte de alta en alguna plataforma para buscar empleo, como Infojobs, la más popular de todas. Actualiza también tu LinkedIn y empieza a hacer las primeras búsquedas.

4º. Creo que me van a despedir: reduce gastos.

Para terminar, pon a dieta tus gastos. Todos, sin excepción. La pérdida del empleo es una de esas situaciones que obligan a aplicar una economía de subsistencia, por lo que debes eliminar todos los gastos prescindibles (gastos hormiga y ocio, por ejemplo) y reducir a su mínima expresión el resto (alimentación, servicios, combustible, teléfono, etc).

Lo más importante de todo es que no pierdas la calma y no te dejes llevar por el miedo. Con un poco de paciencia saldrás de esta y lo harás reforzado. Estamos convencidos de que encontrarás un trabajo mejor. Esto es solo una mala racha y un bache en el camino.

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