convertir una idea loca en un negocio

Cómo convertir una idea loca en un negocio en 7 pasos

Si por tus venas corre sangre emprendedora, lo más probable es que cada día y a cada momento circulen por tu cabeza ideas de negocio a gran velocidad. En este artículo vamos a explicarte cómo convertir una idea loca en un negocio con futuro en solo 7 pasos.

Ya te avisamos que fácil no va a ser, pero nadie dijo que emprender con éxito fuese un camino de rosas.

Convertir una idea loca en un negocio es fácil si sabes cómo hacerlo

  1. Haz un método Canvas.

Fácil, rápido y sencillo. Como te explicábamos en este artículo, solo necesitas 5 minutos y un folio en blanco para hacer un pequeño plan de negocio para comprobar si la idea que tienes en la cabeza puede llegar a ser rentable con el tiempo o solo una pérdida de tiempo y de energías. Esta es una de las mejores formas de convertir una idea loca en un negocio.

  1. Analiza a fondo tu mercado.

Si se trata de un mercado nuevo para ti, deberías invertir algún tiempo en conocerlo a fondo. El análisis no te va a costar ni un céntimo y ni siquiera vas a tener que salir de casa. Solo necesitas reservar algunas tardes libres en tu agenda y usar Google. Bucea en internet y consigue toda la información posible sobre la situación actual del sector, sus previsiones…

  1. Haz los mismo con tu competencia.

No tienes por qué temer a tu competencia. Si hay competidores es porque hay mercado. Lo que tienes que hacer es estudiarla a fondo: qué empresas son, cuánto tiempo llevan en el mercado, qué venden, cómo fijan los precios, cuánto ganan… Quédate tanto con las cosas buenas que hacen (para mejorarlas) como con las malas (para no copiarlas).

  1. Define a tu buyer persona.

Tienes que saberlo todo sobre tu cliente. Todo. Su edad, su sexo, su estado civil, dónde vive, dónde compra, cómo compra, cuánto ingresa, cuánto gasta…

¿Recuerdas la canción de José Luis Perales titulada “Y cómo es él”? Pues escúchala y tómala como referente en este cuarto paso.


Uf, ¡vaya temazo! Seguimos…

  1. Define tu futuro negocio.

Si con la información que ya tienes sigues pensando que tu idea de negocio puede ser rentable, adelante. En esta quinta etapa tienes que responder a la siguiente pregunta: ¿qué puedo hacer por mis clientes mejor que mi competencia? En otras palabras, diseña una propuesta de valor que mejore el producto o servicio de tus competidores.

  1. Saca la calculadora.

Haz números y deja que las matemáticas respondan a la siguiente pregunta: ¿puedo montar este negocio y seguir durmiendo tranquilo por las noches? Si la respuesta es negativa, quizás deberías abandonar tu sueño emprendedor. Las listas de morosos están llenas de emprendedores valientes.

  1. Desarrolla el Producto Mínimo Viable.

Ha llegado la hora de lanzarse al vacío, pero no vas a hacerlo sin paracaídas. Debes crear lo que se conoce como Producto Mínimo Viable, que no es más que una primera aproximación, lo más simple posible, a lo que finalmente será tu negocio.

El objetivo de este PMV es doble: de un lado, poner a prueba tu idea de negocio. Aquí se acaban las suposiciones y la teoría: el mercado y los primeros clientes determinarán si puedes ganar dinero o no con lo que ofreces. Del otro, conocer los errores de tu negocio para mejorarlos más adelante.

 

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