sobrevivir a una mudanza

Cómo sobrevivir a una mudanza sin secuelas (físicas y mentales)

Pocas cosas hay en la vida más estresantes que una mudanza. Si alguna vez has tenido que hacer una seguro que nos das la razón. Dependiendo de la cantidad de cosas que tengas que mover y de lo lejos que estén los puntos de origen y destino, la pesadilla será mayor o menor, pero será. Hoy hablamos de cómo sobrevivir a una mudanza.

Si quieres sobrevivir a una mudanza sin secuelas (físicas y mentales) más vale que te la tomes con calma y que no vayas a lo loco. Te vamos a dar algunos consejos que te ayudarán a llevarla un poco mejor. Como verás a continuación, la organización es fundamental.

Sobrevivir a una mudanza: las cuatro fases

1. Elabora un plan.

Parece una tontería pero es fundamental. Tu plan de mudanza debe tener fechas, plazos, un inventario de las cosas que hay que mover, listado de personas que te pueden ayudar, proveedores de servicios necesarios, lista de productos de máxima necesidad que no puedes trasladar hasta el último día… 

Cuanto más metódico seas con la organización, más fácil lo tendrás cuando te pongas manos a la obra. No olvides que las mudanzas son caóticas: empezarás ilusionado trasladando unas cuantas cajas y acabarás con dos casas patas arriba y durmiendo en un colchón en el suelo.

2. Pide unos días libres en el trabajo.

Si te mudas por trabajo seguramente tengas derecho por convenio a algunos días libres. Si no es así, o si tu mudanza es por placer, pide unos días de asuntos propios o cógete una semana de vacaciones. Créenos, vas a necesitar tener plena disponibilidad de tu tiempo para hacer la mudanza.

Algunas personas prefieren extenderla a lo largo de varios días (o semanas) para poder hacerla “poco a poco” en su tiempo libre. Por ejemplo, al salir del trabajo o los fines de semana. Si lo haces así acabarás agotado y con secuelas. Recuerda que es justo lo que queremos evitar. Cuanto más intensivo lo hagas, mejor.

3. Organiza la paquetería.

Empieza por hacer limpieza. Si no necesitas algo, no lo traslades y tíralo. Las mudanzas son una oportunidad excelente para poner orden en casa deshaciéndote de las cosas que ya no te aportan nada y que solo ocupan espacio. Líbrate de ellas sin dudarlo.

A continuación, prepara el material con el que transportarás tus enseres. No solo necesitarás cajas, para los objetos más frágiles también te hará falta material de embalaje como papel de burbujas, mantas y toallas, protectores de esquina…

Cierra todas las cajas con cinta adhesiva para evitar que se abran durante el traslado y no te olvides de apuntar con rotulador cuál es su contenido: menaje, ropa, comida…  Si no lo haces corres el riesgo de tener que abrir doce cajas hasta encontrar el secador del pelo. Esto es clave para sobrevivir a una mudanza.

4. No la hagas solo.

Una mudanza puede llegar a ser agotadora y si la haces tú solo acabarás exhausto, por lo que toda ayuda que recibas será bienvenida. Si cuentas con amigos o familiares que puedan echarte una mano, mucho mejor. Será ayuda a coste cero. En el caso de que no sea quizás tengas que pasar por caja y contratar a alguien.

Si te buscas a un proveedor para la mudanza, cuidado con no meter la pata en la selección. Cierra todos los presupuestos, desde el alquiler de la furgoneta hasta la mano de obra de los trabajadores, y asegúrate de firmar un contrato que sea el paraguas legal de toda la operación. Si fuese necesario, contrata también un seguro extra.

Son cuatro consejos muy básicos para sobrevivir a una mudanza y si los sigues evitarás agobios innecesarios y lo tendrás todo mucho más organizado. De lo contrario, te arriesgas a que la anarquía y el estrés reinen en tu vida durante varias semanas.

¡Mucho ánimo con esas cajas!

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