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Cómo crear un fondo de emergencias y no morir en el intento

Es una mañana cualquiera de un día cualquiera. Te levantas de la cama, subes al coche para ir al trabajo y, para tu sorpresa, no arranca. Lo llevas al taller y el mecánico te informa de que la reparación costará alrededor de 3.000 euros. Así, sin anestesia. ¿Podrías hacer frente a ese pago sin dejar tu economía familiar en pañales? ¿Tienes un fondo de emergencias?

Un fondo de emergencias es un colchón de ahorros que te permite solventar cualquier imprevisto financiero que pueda surgir en tu día a día, como esa avería del coche o la sustitución de urgencia del frigorífico porque deje de funcionar. En este artículo te explicaremos paso a paso cómo crearlo sin morir en el intento.

Creando un fondo de emergencias en 5 pasos

  1. Toma conciencia de que realmente lo necesitas.

Para crear un fondo de emergencias tendrás que esforzarte y hacer algunos sacrificios. No lo conseguirás si antes no te paras a pensar, reflexionas y tomas conciencia de lo importante que es crear esta reserva económica que en el futuro evitará que te endeudes cuando surjan gastos inesperados.

  1. Decide su importe.

No hay una cifra exacta válida para todo el mundo. Lo ideal es que el fondo de emergencias sea lo mayor posible, pero sin pasarse. Recuerda que ese dinero que no inviertes perderá poder adquisitivo debido a la inflación. No obstante, el objetivo de este fondo no es la rentabilidad, sino la liquidez.

Nuestro consejo es que sumes tus gastos mensuales, añadas un 20% y lo multipliques por seis. Por ejemplo, si cada mes gastas 1000 euros, entonces:

1000 x 1,2 = 1.200 x 6 = 7.200 euros

Ese debería ser el importe de tu fondo de emergencias.

  1. Establece un porcentaje de ahorro mensual.

Ya tienes una meta y conoces la cantidad exacta de dinero que debes ahorrar para crear tu fondo de emergencias. El siguiente paso es establecer un plan para conseguirlo.  En función de tus ingresos y gastos debes elegir un porcentaje de ahorro mensual que destinarás en exclusiva a este fin.

Puedes empezar con un porcentaje con el que te sientas cómodo e ir aumentándolo progresivamente. Por ejemplo, un 5% los dos primeros meses, un 10% los tres siguientes, 15% más adelante… Lo ideal sería que la tasa de ahorro se aproxime al 25% y que nunca sea inferior al 10%.

  1. Automatiza el ahorro.

El dinero que vayas ahorrando cada mes no puede quedarse en tu cuenta corriente habitual. De hacer esto se mezclará con el resto de ingresos y gastos, perderás su control y terminarás utilizándolo. Tú lo sabes y nosotros lo sabemos.

Habla con tu banco, pídele que te cree una cuenta de ahorro y que los primeros días de cada mes, tras recibir el ingreso de tu nómina, se ordene una transferencia por el importe que hayas decidido desde tu cuenta corriente hasta tu nueva cuenta de ahorro. Este punto es el más importante de todos: debes automatizar el ahorro a principios de mes.

Como imaginas, la cuenta de ahorro será el lugar donde guardarás tu fondo de emergencias. No deberías tener ninguna tarjeta de débito o crédito sobre esta cuenta para evitar la tentación de usarla.

  1. Haz ingresos extras.

El plan para crear tu fondo de emergencias ya está en marcha. Solo es cuestión de tiempo que lo consigas. Pero si quieres acelerar el proceso puedes hacer ingresos extras. Por ejemplo, el 50% de tu paga extraordinaria o el bonus por productividad del trabajo.

También puedes intentar ahorrar un poco de dinero extra cada mes reduciendo los gastos más absurdos o generando algún ingreso extra. Aquí te mostramos tres métodos muy originales que te pueden ayudar a conseguirlo.

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