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Cinco pautas básicas para comer sano a la vez que ahorras dinero

Comer sano y ahorrar dinero con la comida es el objetivo de no pocas personas. Dejar la grasa a un lado y alimentarnos de forma saludable, a la vez que ahorramos dinero, parece una meta imposible de conseguir. Mucha gente piensa que comer sano es caro y difícil, pero esto no es así en absoluto.

Podemos seguir una alimentación exquisita, saludable y sin gastar más dinero del necesario. Para ayudarte a conseguirlo, en el siguiente artículo repasaremos cinco pautas básicas para comer sano a la vez que ahorras dinero.

Comer sano y ahorrar a la vez es posible

Haz un menú semanal

La mejor forma de ahorrar y comer sano es planificar las comidas de la semana. Si llegas a casa del trabajo a las 7 de la tarde cansado y con ganas de descansar, difícilmente serás capaz de improvisar una buena cena, sino que lo más probable es que comas alguna porquería para salir del paso.

Puedes aprovechar las largas tardes de los domingos para planificar tus comidas semanales y elaborar la lista de la compra. Créenos si te aseguramos que una vez lo conviertas en una rutina, lo agradecerás durante toda la semana.

Lleva tupper al trabajo

Ya en otra ocasión te mostramos las ventajas de comer con tupper en la oficina. El coste medio por persona de comer en el bar de al lado del trabajo es de unos 217 euros al mes. Estamos hablando de muchísimo dinero al cabo del año, y lo que es peor, de una mala alimentación.

Con el tupper ganaremos en salud, reduciendo los alimentos más calóricos y menos sanos, y disfrutando de una dieta muchísimo más variada, saludable y equilibrada. El desayuno y la merienda también podemos llevarlos al trabajo para evitar cafés de máquina ricos en azúcar y la temida bollería industrial.

Consume alimentos y no productos

Diferenciar un alimento de un producto es muy sencillo: si algo va en una caja de colores con muchas palabras escritas, estás ante un producto. En la medida de lo posible has de consumir solo alimentos naturales. Al principio parece imposible de conseguir pero créenos si te decimos que el periodo de adaptación no te llevará más de dos semanas.

Puedes empezar por abrir la nevera y meter en una bolsa todos los productos procesados que haya dentro. ¡Que no te tiemble el pulso!

Evita la comida a domicilio

Pasamos el día con prisas corriendo de un sitio a otro. Esta vida tan ajetreada se traduce en que a la hora de comer, sobre todo en las cenas, recurrimos a comida basura que con una simple llamada telefónica nos traen a casa. En los últimos años han proliferado apps móviles tipo JustEat que hacen que la comida a domicilio sea más accesible que nunca.

Nuestro consejo es que lo evites tanto como puedas. Si un día se te antoja pizza, compra la masa y cocínala tú mismo. Estará mucho más sabrosa y será mucho más sana que la que pueda ofrecerte una pizzería.

Aprende qué alimentos son los ideales para tu dieta

Esta quinta pauta es la definitiva. Deberás dejar de lado todos los alimentos que solo aportan calorías y ningún nutriente beneficioso para tu organismo. Tu alimentación ha de ser rica en frutas y verduras, además de proteínas saludables como las de las carnes magras y los pescados blancos.

Los carbohidratos (a ser posible integrales), solo has de consumirlos en las primeras horas del día o antes de hacer deporte. Por supuesto, nada de bollerías ni repostería. Croissants, galletas y bollos han de desaparecer totalmente de tu dieta. Además, deberías reducir al máximo tu consumo de azúcar.