inteligencia financiera

Claves para lograr la inteligencia financiera

Para Robert Kiyosaki, autor del bestseller Padre rico, Padre pobre, la inteligencia financiera es la parte de la inteligencia con la que resuelves problemas relacionados con el dinero. Por tanto, si tienes una inteligencia financiera bien entrenada podrás controlar tus finanzas personales y tomar buenas decisiones económicas.

Vamos a hacerte algunas preguntas:

  • ¿Identificas una buena oportunidad de negocio nada más verla?
  • ¿Serías capaz de hacer un análisis pormenorizado de tu salud financiera?
  • ¿Te gustaría adoptar buenos hábitos financieros para ahorrar más?
  • ¿Y conocer cuáles son las mejores inversiones del momento y cómo llevarlas a cabo?

Para esto y mucho más necesitas inteligencia financiera. A continuación te damos algunas claves para lograrla.

Inteligencia financiera: siete claves para ganarle la partida al dinero

  1. Leer a diario.

El conocimiento es poder y para conseguirlo necesitas leer. Deberías bloquear al menos una hora de tu tiempo cada día y dedicarla a la lectura. Cuánto mayores sean tus conocimientos sobre el dinero, los mercados, la inversión… más rápidamente lograrás inteligencia financiera.

Y no te olvides de los blogs. Existen decenas de blogs sobre economía y finanzas muy interesante de los que aprender. ¡Y son gratis!

  1. Desarrollar tu conciencia respecto al dinero.

Debes pararte a reflexionar sobre tu relación con el dinero. Esta es la única forma de desarrollar tu conciencia respecto al mismo. Hazte preguntas como… ¿Quiero escasez o abundancia en mi vida? ¿Controla el miedo mis emociones a la hora de invertir? ¿Qué puedo hacer para conseguir que el dinero venga a mi?

  1. No endeudarse.

En el largo camino que recorrerás hasta conseguir inteligencia financiera debes evitar a toda costa endeudarte. Recuerda que la deuda te esclaviza y te roba energía. Si no puedes pagar algo ahora, ahorra y cómpralo cuando puedas hacerlo, pero no recurras a la deuda a no ser que sea estrictamente necesario. Aprender a vivir sin pedir prestado dinero es clave para adquirir inteligencia financiera.

  1. Valorar el ahorro.

Hay quién considera el ahorro un sacrificio sin recompensa cuando es justo lo contrario. Si empiezas ahorrando el 10% de tu sueldo, luego el 15%, luego el 25%, luego el 40%… Debes aprender a valorar ese ahorro. El dinero que no gastas hoy te da libertad para vivir la vida que quieres el día de mañana. ¿Acaso hay que recordar que el futuro es incierto?

  1. Recordar que el futuro es incierto.

Nadie sabe qué pasará mañana. ¿Conservarás tu trabajo o te verás desempleado? ¿Una nueva crisis te hará sentir más pobre? ¿Una enfermedad devorará tus ahorros? Como es imposible saber qué ocurrirá en el futuro no queda más remedio que aprender a protegerse frente a los imprevistos.

  1. Recapacitar sobre tu zona de confort.

Se habla mucho de que hay que salir de la zona de confort para crecer y desarrollarse, pero esta idea tan romántica hay que tomarla con mucho cuidado. A veces, sobre todo cuando consigues vivir la vida que te gusta, la zona de confort es buena. Salir de ella es arriesgado. ¿Y si no te gusta lo que hay fuera?

Es muy importante que recapacites sobre tu zona de confort. Tal vez lo que necesitas para adquirir inteligencia financiera no es salir sin brújula de la misma, sino hacer escapadas puntuales: montar un negocio online, dar una charla en un evento, aprender un nuevo idioma…

  1. Comenzar a invertir.

Independientemente del dinero que tengas ahorrado deberías empezar a invertir cuanto antes, aunque solo sean 500 euros. ¿El motivo? Puedes leer toda la teoría del mundo sobre el poder del interés compuesto, los fondos de inversión, el trading, los fondos indexados… pero no pasarás de ahí.

Si no te tiras al barro y dedicas parte de tu tiempo a invertir jamás conseguirás tener una visión global sobre el mundo de la inversión. Y créenos, según aumente tu inteligencia financiera aumentará el volumen de tus inversiones.

Para terminar, un último consejo: valora tu felicidad por encima del dinero y de cualquier otra cosa. Por muy importante que sea la inteligencia financiera, la inteligencia emocional lo es aún más.

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