cartera de gestión pasiva

Cómo crear tu propia cartera de gestión pasiva

Cuando una persona quiere empezar a invertir, lo más habitual es que acuda a su banco o a un gestor especializado a informarse sobre cuáles son las mejores opciones para él. Ellos evaluarán su perfil de riesgo y su horizonte temporal y, en función de estas variables, le aconsejarán qué fondo de inversión es mejor o peor. Hoy hablaremos sobre cartera de gestión pasiva.

La mayoría de los fondos de inversión que ofrecen bancos y gestores son fondos de gestión activa, en los que un analista o un grupo de ellos analizan el mercado y deciden cuáles son los mejores países y las mejores empresas en las que invertir.

Los problemas de estos fondos de inversión son dos: el primero, que la mayoría no logran batir al mercado al que toman como referencia; y el segundo, que tienen unas comisiones muy elevadas. Por estas razones, cada vez más personas se decantan por otro modelo de inversión: la gestión pasiva.

¿Qué es la gestión pasiva?

La gestión pasiva consiste en invertir en fondos de inversión que replican el comportamiento de un índice bursátil. A estos fondos se les conoce como fondos índices o fondos indexados.

Un ejemplo sería el Vanguard S&P 500, que replica al mayor índice bursátil de Estados Unidos. Si S&P 500 sube, sube la rentabilidad del fondo en una proporción casi idéntica.

Una de las grandes ventajas de estos fondos es que sus comisiones son muy reducidas. El motivo es simple: como lo único que hacen es imitar al índice al que toman de referencia, la gestión es más sencilla y los gestores no tienen que dedicarle tantas horas de trabajo.

Para una persona con pocos conocimientos de inversión, no hay mejor forma de invertir: fácil y barata.

Claves para crear tu cartera de gestión pasiva

Si quieres crear una cartera de gestión pasiva de una forma eficiente y sin cometer equivocaciones, puedes seguir los siguientes consejos:

  1. Piensa en el largo plazo.

A corto y medio plazo, cualquier acontecimiento político o económico puede hacer que la bolsa se ponga en rojo. Un simple rumor podría acarrear pérdidas de un 10 o un 15% en un visto y no visto. Sin embargo, a largo plazo la tendencia siempre es la misma.

Los mercados siempre crecen a largo plazo porque el mundo cada día es un lugar mejor. Debes confiar en el capitalismo y en la creación de riqueza e invertir tus ahorros con un horizonte temporal a 10, 15 o 20 años. Los vaivenes del mercado te darán igual.

Esta es la norma número 1 de una cartera de gestión pasiva: buscar rentabilidad en el largo plazo.

  1. Elige buenos productos de inversión.

Los dos mejores productos de inversión basados en la gestión pasiva son los fondos indexados y los ETFs. No te recomendamos que busques cobijo en ningún otro.

Ambos replican el comportamiento de un índice bursátil, con la diferencia de que los ETFs, además, son cotizables, por lo que la rentabilidad que ofrecen no es tan exacta como la del fondo indexado si la comparamos con su índice de referencia.

Algunos de los mejores fondos índice y ETFs del mercado son los comercializados por las gestoras Vanguard y Amundi. Otros también muy buenos son los de Pictet, iShares y BlackRock.

  1. Paga las mínimas comisiones.

Para que tu inversión sea redonda, elige un fondo indexado o un ETFs con comisiones bajas, cuanto más bajas mejor. Por suerte, esto es sencillo porque en gestión pasiva los costes que soporta el inversor son muy pequeños.

Si en un fondo de gestión activa la comisión media se sitúa por encima del 3%, las comisiones de los fondos indexados que comercializan Vanguard o Amundi están por debajo del 0,45%. Imagínate el ahorro que esto supone para el inversor.

 

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