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Brainstorming, o cómo convertir una idea loca en una idea millonaria

¿Estás bloqueado y necesitas ideas frescas? A todos nos pasa en algún momento. La creatividad desaparece y un muro imaginario nos impide encontrar la causa de un problema o su posible situación. Por suerte, existen técnicas que nos pueden ayudar a ser más creativos. Una de ellas es el brainstorming.

“Nadie es tan inteligente como todos nosotros juntos”. Tras este refrán japonés se esconde la esencia del brainstorming o tormenta de ideas, concepto que se sugirió por primera vez en 1953 en el libro Applied Imagination: The Principies and Procedures of Creative Thinking, de Alex F. Osborn.

La técnica parte de la premisa de que las mejores ideas y soluciones surgen cuando varias personas se reúnen y de forma libre dan rienda suelta a su creatividad y a su ingenio. Con el brainstorming se consigue generar grandes cantidades de ideas a partir del pensamiento creativo de un grupo de individuos. Veámoslo con un ejemplo.

Imagina que quieres crear una zapatería online pero no se te ocurre ningún nombre ingenioso. Hacer brainstorming supondría reunir a varias personas en una sala, por ejemplo, a diez de tus amigos, y dar libertad a la inteligencia colectiva. Si cada uno aporta ideas a lo loco, en algún momento saldrá un nombre llamativo y único que encantará a todos.

¿Cómo hacer una sesión de brainstorming?

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Si queremos que una sesión de brainstorming sea efectiva y alcance los resultados esperados debemos tener en cuenta una serie de pautas. Estos son nuestros consejos:

1. Selecciona un grupo de personas que no sea demasiado grande. Con diez o doce personas puede ser más que suficiente. Si son menos no surgirán suficientes ideas, pero si son más será difícil controlar a la masa.

2. Cuéntales el problema que hay que resolver y pídeles que lo vayan preparando. Lo ideal es que lleguen a la sesión con algunos deberes hechos y con pequeñas soluciones ya en la mente.

3. Crea un ambiente agradable para la reunión. Por ejemplo, una sala amplia, bien iluminada y con buena temperatura. Si es un brainstorming “de trabajo” puedes organizarlo en un lugar diferente a la oficina.

4. Cuando llegue el momento de la sesión, vuelve a presentar el problema y exponlo con una pregunta. Por ejemplo: “¿Cómo podríamos conseguir diez clientes más cada mes?”. Debes exponer también las reglas de la sesión. Algunas sugerencias:

  • El desarrollo debe durar entre 20 y 30 minutos.
  • Todo el mundo es libre de aportar lo que piense.
  • Nadie juzgará las ideas de otros.
  • Prohibida la dispersión en torno al tema principal.

5. Modera la discusión pero sin interferir demasiado en la misma. Deja que las ideas fluyan. Todos deben contribuir con sus opiniones, pero sin intentar acaparar el protagonismo de la reunión.

6. Anota todo lo que se comente, incluso las ideas que parezcan alocadas y absurdas. Si no quieres perder el foco de la moderación puedes pedirle a otra persona que tome las notas o incluso grabar un audio del debate.

Como resultado de una sesión de brainstorming obtendrás una gran variedad de ideas en un corto espacio de tiempo. Posteriormente habrá que redactarlas, clasificarlas, eliminar las no válidas y, en definitiva, establecer unos criterios que permitan elegir la idea ganadora que solucione el problema que tenemos.

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