factura de la luz

La única forma que existe de ahorrar en la factura de la luz

Reconócelo, tú también miras con recelo tu cuenta corriente cuando sabes que se acerca el día del cobro de la factura de la luz. La calefacción, el aire acondicionado, el termo eléctrico, la lavadora o la vitrocerámica son algunos de los aparatos que usamos a diario y que pueden llegar a disparar la factura eléctrica.

La buena noticia es que también aquí es posible ahorrar. No te vamos a mentir: el margen de ahorro no es grande, pero sí posible. Y te digan lo que te digan, solo hay una única forma de ahorrar en la factura de la luz: haciendo un consumo responsable de electricidad.

Esperamos no haberte decepcionado con la respuesta, pero lo cierto es que no hay trucos, secretos ni tarifas para clientes VIP. Sólo haciendo un consumo responsable podremos ahorrar con la electricidad.

¿Qué debo hacer para ser un consumidor responsable y ahorrar en la factura de la luz?

Otra cuestión diferente pero extremadamente importante es qué debes hacer para ser un consumidor responsable. ¿Duchas de 2 minutos? ¿Apagar la calefacción y calentarte con una manta? ¿Hornillo de gas en lugar de vitro? ¿Lavar los platos de forma manual?  No, tranquilo. No te vamos a pedir que viajes al pasado.

Estas son las 3 decisiones que te convertirán en un consumidor modelo de electricidad:

  1. Controla la temperatura de casa

Si quieres calentar tu hogar, la temperatura de confort, es decir, la que te permite estar más a gusto en casa, oscila entre los 19 y los 21 grados centígrados. Para dormir, la temperatura recomendada disminuye a entre 15 y 17 grados. En verano, la temperatura ideal ronda los 23-25 grados.

Piensa que cada grado de más o de menos sobre la temperatura ideal hará que tu consumo eléctrico aumente un 7%. Por tanto, piénsatelo dos veces si llegas a casa muerto de frío y pones el aire acondicionado a 26 grados para calentar la casa más rápido. No es lo ideal para tu salud (a partir de 23 el aire se reseca) y es bastante caro.

  1. Usa una tarifa con discriminación horaria

La discriminación horaria es una modalidad de tarifa eléctrica en la que el precio del kWh es más barato durante la noche y más caro durante el día. Aunque se oferta tanto con las tarifas del mercado libre como con las del mercado regulado, hay estudios que concluyen que, para la mayoría de los hogares, lo más económico es combinarlo con el Precio Voluntario al Pequeño Consumidor, conocido como PVPC.

Lógicamente, deberías adaptar parte de tu consumo de electricidad a esta discriminación horaria. La buena noticia es que basta con que uses la lavadora, la secadora y el lavavajillas por la noche y notarás como se rebaja tu factura de la luz. El ahorro medio se cifra en un 15% aún sin adaptar tus hábitos a la discriminación horaria.

  1. Ajusta la potencia contratada en tu factura de la luz

La potencia eléctrica es la velocidad a la que se consume energía e influye significativamente en el importe de tu factura de la luz. En función del número de personas que vivan en la casa, del tamaño que tenga, del número de aparatos eléctricos conectados y de cómo los usemos, la potencia eléctrica deberá ser mayor o menor. En esta imagen tomada de Rankia se ve un pequeño resumen:

factura de la luz

Las potencias más habituales son 2,3kWm, 3,4 kW, 4,6 kW, 5,75 kW y 6,9 kW. Para la mayoría de los hogares, potencias de 3,45 o 4,6 kW suelen ser suficientes. Revisa tu factura y comprueba cuál es la tuya. Si nunca lo has hecho, lo normal es que tengas potencia de más, por lo que estarás pagando en tu factura de electricidad una parte fija excesiva.

boton zaplo blog