acceso al crédito

El acceso al crédito es fundamental para la vida diaria

Es más que probable que en la actualidad estés usando algún tipo de crédito, ya sea personal, hipotecario o quizás en forma de tarjeta de crédito. En cualquiera de los casos, tener el acceso al crédito y saber utilizarlo de forma correcta es fundamental para la vida diaria.

El acceso al crédito nos permite financiarnos para llevar a cabo proyectos, como adquirir un automóvil, muebles, irnos de vacaciones o comprar una casa, por enumerar algunas posibilidades. Sea cual sea su función, lo que hacemos es traer dinero del futuro comprometiendo nuestros ingresos actuales, lo cual no está exento de riesgos.

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Aunque el crédito podría complicar nuestras finanzas personales si abusamos de él y no sabemos emplearlo correctamente, bien utilizado puede llegar a convertir en realidad nuestros sueños más inalcanzables. Por esta razón, es fundamental tener muy claro cuando el crédito es conveniente y cuando no.

Acceso al crédito: ¿Cuándo interesa pedir un crédito y cuando no?

El ejemplo típico en el que el crédito es interesante es para la compra de un bien de precio elevado, por ejemplo, una vivienda o un automóvil. Si tuviésemos que ahorrar el dinero que cuesta una casa, quizás no podríamos adquirirla nunca. Sin embargo, el crédito hipotecario nos permite financiar la compra de la misma en varios plazos mensuales durante muchos años.

Hacer frente a un imprevisto es otra de las razones por las que podemos necesitar acceso al crédito y endeudarnos. Imagina una enfermedad inesperada que nos obliga a dejar el trabajo o a desplazarnos a otra ciudad, o bien una avería importante en casa que no nos cubre el seguro. En estos casos, el acceso al crédito puede sacarnos del apuro.

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En otras ocasiones, el crédito nos permite unificar todas nuestras deudas. Si, por ejemplo, tenemos varias tarjetas de crédito pendientes y un préstamo personal, quizás con un único crédito y en un solo pago mensual podamos afrontar con mayores garantías la totalidad de dichas deudas.

Sin embargo, también existen casos en los que no es ni recomendable ni necesario un crédito. Por ejemplo, cuando nuestro endeudamiento es excesivo y el nuevo crédito solo va a empeorar la situación. “Vivir del crédito” no es nada responsable y hay que evitar esta tentación en momentos de dificultad.

En otras ocasiones, cuando su pago suponga un porcentaje elevado de nuestros ingresos, por ejemplo, más de una tercera parte, tampoco es recomendable obtenerlo. El motivo es simple: con la nueva deuda podríamos estar renunciando a poder pagar otros gastos esenciales en nuestro día a día.

Las ventajas del crédito

Los créditos, tanto comerciales como hipotecarios, ofrecen una serie de ventajas a las personas que los reciben. Estas son las principales:

  1. Permiten financiar la compra de un determinado bien o servicio de una sola vez cuando no disponemos del efectivo suficiente en el momento.
  2. Consideran nuestra situación financiera actual, de forma que la entidad emisora del crédito estudia si seremos capaces de devolverlo o no.
  3. Son relativamente rápidos de conseguir. Una vez solicitado, 48 horas suelen ser más que suficiente para que nos lo aprueben o no.
  4. Sus intereses no son demasiado altos en comparación con otras formas de financiación.
  5. Son ideales no solo para particulares, sino también para emprendedores y empresas que, de no ser por el crédito, difícilmente podrían iniciar su proyecto.

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¿Qué debo preguntarme antes de pedir un crédito?

Una vez que tenemos claras las situaciones en las que es recomendable solicitar un crédito y cuáles son sus ventajas, si nos hemos decidido a solicitar uno, son varias las preguntas que hemos de formularnos de forma previa. Las más importantes son las seis siguientes:

  1. ¿Puedo solicitarlo sin que mi situación financiera actual empeore?
  2. ¿Cuál es mi capacidad de pago mensual?
  3. ¿Cuál es su tipo de interés?
  4. ¿Y sus comisiones asociadas?
  5. ¿Se requiere algún tipo de garantía o aval?
  6. En caso de impago puntual, ¿cuál sería la sanción?

Si las respuestas a estas preguntas son satisfactorias podemos seguir adelante con nuestra solicitud, ya que habremos actuado como consumidores responsables y estaremos utilizando la deuda de forma inteligente.