controlar tus gastos

3 formas de controlar tus gastos diarios

Si cada día dejas de tomarte un café en el bar conseguirás ahorrar 1 euro diario. En un año habrás ahorrado 365 euros. En 20 años el ahorro será de 7.300 euros. Si ese dinero lo inviertes y consigues una rentabilidad del 5% acumularás más de 12.000 euros. 12.000 euros por dejar de tomarte un café al día. Por eso es tan importante que aprendas a controlar tus gastos.

Si estas cifras te sorprenden, imagínate la capacidad de ahorro que tendrías si consiguieses reducir aún más tus gastos. ¿Te gustaría saber cómo? Es normal que no sepas ni por dónde empezar, le pasa a todo el mundo. En realidad todo es tan sencillo como empezar por controlar tus gastos diarios.

Plantearse el ahorro sin antes identificar y controlar todos y cada uno de los gastos diarios es una soberana tontería. Es como si un niño pequeño intentase aprender a montar en bicicleta antes que a caminar. Además de no tener sentido, sería muy difícil de conseguir, por no decir imposible.

Suministros, transporte público, compras, restaurantes, combustible, peluquería, mascota, supermercado… ¿Sabes lo que gastas al mes en cada una de estas cosas?  En este artículo te vamos a enseñar cuáles son las tres mejores formas de controlar tus gastos diarios. Una vez tengas esa información en tu poder te resultará mucho más fácil ahorrar.

Cómo controlar tus gastos día a día

1. Bolígrafo y papel

Para los más nostálgicos y analógicos, el bolígrafo y el papel forman el tándem perfecto con el que controlar tus gastos. Basta con una pequeña libreta o agenda en la que cada día debes apuntar tus gastos. A mes vencido deberás hacer un resumen por categorías para saber cuáles han sido tus gastos totales. Por ejemplo, gastos del hogar, gastos de supermercado, gastos de ocio…

Este método ofrece pocas ventajas más allá de lo retro del procedimiento manual. Contabilizar a mano y uno a uno los gastos es aburrido, laborioso y dificulta los análisis posteriores, pero si no te gusta la tecnología es mejor que no hacer nada.

2. Hoja de cálculo

El segundo método consiste en crear una hoja de cálculo de las de toda la vida y que aún a día de hoy, para muchas tareas, son insustituibles. Puedes hacerlo con Excel, Google Drive, Numbers o cualquier software open office. Es una herramienta muy buena para organizar tus ingresos y controlar tus gastos diarios.

Puedes optar por una hoja de cálculo propia hecha a la medida de tu economía doméstica o bien utilizar alguna de las plantillas que puedes encontrar de forma gratuita en internet. Hay modelos para todos los gustos y necesidades. Con una simple búsqueda en Google tendrás cientos de plantillas entre las que elegir.

3. Apps móviles

Es el método que más nos gusta y el que te recomendamos. Hay una larga lista de apps para gestionar finanzas a nivel particular por lo que seguro que encuentras una que te guste y con la que te resulte divertido gestionar tu economía.

La más conocida de todas es Fintonic. Esta app se conecta a tus bancos y categoriza todos tus gastos sin que tengas que hacer nada. El problema es que no permite controlar los pagos con dinero en efectivo. Por esta razón existen otras apps de ahorro muy populares en las que hay que anotar los gastos manualmente. Dos de las más utilizadas son Spendee y Money Pro.

La gran ventaja de usar apps para controlar tus gastos es que los análisis posteriores son fáciles e intuitivos. Las propias apps generan resúmenes, informes y gráficas que de una forma muy visual te permiten saber cuáles son tus fugas de dinero.

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