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17 razones por las que tu jefe es un mal jefe

Ser un mal jefe es mucho más fácil que ser un buen jefe. Dicen que en la vida para ser alguien no basta con serlo, sino que también hay que parecerlo. Y en el mundo empresarial podríamos decir algo parecido: no basta con ser un líder, sino que también hay que saber asumir el papel de líder y ser un buen líder, lo cual no es una tarea nada sencilla.

Los líderes toman decisiones y de su buen hacer dependen los resultados de su equipo de trabajo. Un buen líder es respetado y valorado por sus trabajadores, los cuales se sienten a gusto trabajando con él, motivados por estar bajo su escala de mando y con confianza sobre el trabajo que realizan.

Sin embargo, por desgracia, en el mundo empresarial no abundan los grandes líderes, sino justo la figura contraria: el mal jefe/líder. Un mal líder es un verdadero quebradero de cabeza para sus empleados y el problema número para la empresa que lidera.

Claves para aprender a identificar a un mal jefe

  1. No tiene visión de futuro. El mal líder solo piensa en el presente y no tiene capacidad para vislumbrar el futuro, por lo que es incapaz de conducir y motivar a su equipo hacia las metas de la organización.
  2. Falta de comunicación. Los grandes líderes son grandes comunicadores, mientras que los líderes mediocres son incapaces de hacer llegar un mensaje.
  3. No inspira confianza. Si los trabajadores no se atreven a entrar en el despacho de su jefe por desconfianza, es porque tienen un mal jefe cerca. El exceso de orgullo y arrogancia no es un rasgo positivo.
  4. Es rígido. El líder ha de ser flexible y capaz de adaptar sus métodos de trabajo a cada situación. La rigidez y la negación al cambio son características de un mal jefe.
  5. No realiza cambios. Los cambios son positivos en las empresas pero muchos líderes los ven con miedo y recelo. Una empresa que quiera tener éxito ha de ser capaz de innovar constantemente.
  6. Ignora a los consumidores. El mal líder está tan centrado en asuntos sin importancia que pierde de vista el objetivo más importante de todos: satisfacer las necesidades de los consumidores.
  7. No se involucra. Si un líder no se involucra con su equipo de trabajo, difícilmente se ganará su respeto. Esto, evidentemente, repercute sobre los buenos resultados de la plantilla.
  8. No escucha. Es la característica típica del mal jefe: creer que su opinión es la más importante de todas y no escuchar la de la gente que lo rodea.
  9. Habla mal de los trabajadores a sus espaldas. Es tal la inseguridad de algunos líderes que se atreven a criticar a sus empleados a sus espaldas, en lugar de afrontar los problemas con ellos de frente. Con esto pierden toda su autoridad moral para liderar.
  10. Evita las decisiones difíciles. En ocasiones hay que tomar decisiones duras. El líder ineficiente siempre busca la excusa para no ser él el que tome tal decisión, lo cual hace que los problemas vayan a más.
  11. Es falso. No hay nada peor que percibir a un líder como una persona falsa y en la que no puedes confiar.
  12. No conecta con su equipo. Es un bicho a parte, no tiene nada que ver con el equipo con el que está rodeado y eso le lleva empeorar aún más sus otras características de mal jefe.
  13. No admite errores. Es de humanos equivocarse y probablemente él sea quién más lo hace, aunque se excuse con facilidad desde su posición. Sin embargo, con sus empleados no tolera fallos en el día a día.
  14. Roba el protagonismo a sus empleados. Cuando estos hacen algo bien, es él quién se lleva el mérito. Esto provoca un ambiente de desmotivación laboral en el que no se premia el buen trabajo.
  15. Siempre está atendiendo emergencias. Una reunión urgente, una llamada imprevista, un trabajo de última hora… Cualquier excusa es buena para confirmar su mala capacidad de organización.
  16. Incumple las promesas. Prometer es la mejor forma de motivar. Incumplir una promesa es la manera más efectiva de tirar por la borda la motivación de tu equipo.
  17. No ama su trabajo. Quizás sea el rasgo principal del pésimo líder: una persona que ocupa un puesto de responsabilidad a pesar del poco aprecio y afecto que siente por el trabajo que realiza.

Como vemos, es bastante fácil detectar a un mal jefe y, por desgracia, estamos seguros de que muchos de vosotros habéis detectado varias de estas características en vuestro jefe. Para ser un buen líder hay que estar listo, estar dispuesto y ser capaz, y no todo el mundo es capaz de cumplir estos tres requisitos.